Opinion

Pautame la realidad: asado, política y promesas de amor… (De fidelidad no hablemos)

Por: Miguel Andreis

Villa María, cuya apatía sociopolítica continúa en sillas de ruedas, donde la ciudadanía anómica de toda anomia, no acusa el desmantelamiento en todos los órdenes que está sufriendo nuestra urbe, aparecen algunos vestigios de movilidad del cuerpo que da la impresión de estar en coma.

Quizás que los primeros anuncios -nunca oficiales- de que las elecciones comunales podrían realizarse entre marzo y abril, claro, nadie niega ni afirma, comienzan a observarse algunos movimientos políticos, como la aparición de varios aspirantes al Sillón de Viñas, algunos exponiendo ciertos méritos y otros, de audaces nomás.

De fondo, estos últimos apelan a algún carguito que les dé sustento del estado por cuatro años. Vale aclarar que mientras pululen estos oportunistas se deberá modificar la Carta Orgánica Municipal, y en lugar de 12 llevar el número de ediles a 80, lo que tampoco garantice lugar para los oportunistas.

Hoy ya lanzados a la carrera por el Sillón de Viñas se encuentran Darío Capitani, que son tantas las dudas que tiene sobre su inserción en el conocimiento popular, que apeló solamente a su nombre con una arroba.

Posiblemente, algunas encuestas de raquíticos guarismos le estén dando la razón; Alejandro López, por Acción Vecinal Córdoba, que desde la perspectiva matemática no les ha ido muy bien en las dos últimas, pero vale el empeño; Manu Sosa, algo así como “Uniendo Villa María” que, de la mano de Raúl Costa, y con cierto grupo del peronismo, caminan la ciudad y demuestran que están dispuestos a la competencia con ciertos elementos.

La contra que, posiblemente, vayan despertando es hasta dónde llega la diferencia con algunos de los “compañeros” que gobiernan nuestra urbe desde hace 24 años. Será uno de los escollos no simples de superar a la hora de seducir votantes. En escena también salieron camino a las “gateras” el abogado Guillermo Lorenzatti, que se lanzó a las arenas del poder, generando ciertas expectativas, seguramente deberá ponerles pilas nuevas a sus iniciativas, las competencias en estas lides demandan una enorme entrega.

¿Estará dispuesto a chapotear el barro quien vendría con el apoyo de Luis Juez y que lo ungiría en los próximos días?; Felipito Botta viene con los colores de la UCR, eso no implica que asista con el apoyo de la conducción del centenario partido que, además no hay manera de poder juntar la tropa.

Seguramente aparecerán otros con las mismas apetencias. No se puede pasar por alto que Gustavo Bustamante en una llamativa orfandad de convocatoria se haya “apiolado” poniendo su rostro en las gigantografías pegadito al candidato radical con mayor medición: Rodrigo de Loredo.

Quién además días pasados, cuando vino a presentar su libro- proyecto de gobierno, le agradeció, delante de gran parte de la conducción del Circuito, la “ayuda que recibió de Bustamante para tal acto. Acción y palabras que dejaron con tortícolis a varios de los dirigentes de la Casona de la calle Tucumán.

Otro que decidió por su cuenta autopercibirse como precandidato por el Juescismo es Gabriel Correa. En realidad, la trama tiene más argumentos de extrañas ligazones.

Según Correa, el cordobés Antonio Brizuela, con cercanías al Senador Juez, le habría indicado, por su propia voluntad que él, Correa, tenía que ser su representante en Villa María. Juez, mutis por el foro.

En fin, lo llamativo sin escalas, es que un medio virtual, del que no se conoce firma responsable, en cualquier momento lo sientan al uruguayo en el emblemático Sillón del ex Palace.

Por su parte, Gill, de quien se dice recibió muchos pero muchos billetes verdes, que le habría enviado Mansur, para hacer la campaña en Córdoba, estaría dispuesto a gastar lo que haga falta en estas tierras de Ocampo.

Piensa en varios candidatos, el que tiene en primera fila es el ingeniero Litín Pizzorno, a quien no es nada fácil de convencer. Sus cercanos en voz baja cuentan que no está interesado en la política y muchos menos que algunos intenten meterles los dedos en el enchufe, como cuando siendo joven, atravesó algo similar.

Otros, podrían ser Luis Negretti, el rector de la Universidad Nacional de Villa María, que recientemente desvinculó a una funcionaria del área comunicación de esa Casa, Malvina Rodriguez, quien lo denunció por persecución ideológica, con acciones “abusivas” y “Arbitrarias”.

En fin, eso es solo una pequeña parte del iceberg, ya que podrían llegar en los próximos días algunas informaciones desde Tribunales Federales, lugar donde se está investigando la cesantía de un profesor, acusado de violencia de género, que avaló una Junta de 15 colegas. Esto, suponen, traería consecuencias no muy transparentes.

Otro candidato del gilismo, en el orden potencial, sería el Director de la Asistencia Pública, Dr. Pedro Trecco, quien también habría recibido denuncias por destratos con los empleados de ese nosocomio.

Por último, Juan Pablo Inglese, el postulante que mandó a la cancha Eduardo Accastello, no mueve por el momento las agujas de las mediciones. No se lo conoce, por más que tenga un alto cargo en el orden provincial (Secretaría de Comercio).

No descartarían que a último momento el ex tres veces intendente, Eduardo Accastello, quiera lanzarse por una cuarta. Vale que nos preguntemos ¿Tiene el mismo liderazgo de los años noventa- 2000? Dinero para las campañas no les faltarán ni al citado ni al actual jefe Comunal. No obstante, es preciso recordar: El desgaste de la credibilidad social no siempre se compra con billetes.

Reunión en búsqueda de auditorias consensuadas

El pasado viernes, en horas del mediodía hasta casi las 17 hs, se realizó un almuerzo en el Jockey Club, entidad que preside Manu Sosa, quien habría oficiado de anfitrión. La reunión hubo gente con representación institucional y otros como allegados a distintos partidos, tuvo el objetivo de buscar ciertas convergencias en lo que hace a propuestas para gobernar.

Lo que en todo caso debe verse como un paso adelante en lo que a mejorar el sistema democrático se refiera. Son pequeños movimientos que alientan a abrir signos esperanzadores hacia el futuro. No deja de ser un primer paso. En política no es preciso abrir expectativas hasta que las piezas se acomoden.

No olvidemos que aquí, de los 11 concurrentes, la inmensa mayoría no representaban “oficialmente” los lineamientos de cada partido. Eran fracciones, absolutamente válidas, pero sin las “chapas” correspondientes.

Estuvieron presentes Manu Sosa y una integrante de su conformación; López Alejandro, de Acción vecinal de Córdoba; Giselle Machicado junto a Perret, ambos con intenciones de sumergirse por el cargo mayor por el Juescismo; Felipito Botta, Facundo Díaz como militante del radicalismo, Montenegro; Tati Cetra militante radical y hubo más invitados que no arribaron.

El tema que se debatió comenzó con cinco puntos básicos, siempre dejando abierta la posibilidad de agregar otros. El primero es el compromiso de todos, en caso de asumir a la intendencia, es solicitar a la justicia una auditoría.

Lo que de darse sería un logro de enorme validez en el ámbito del sistema constitucional, ya que, la actual gestión, se ha cansado de violar la Carta Orgánica y, no pocas veces, con la complacencia de gran parte de la oposición. De los dineros públicos no rinden cuenta. Siete balances que no se votaron.

Si bien, no deja de ser una buena señal estos encuentros en busca de coincidencias de acciones políticas, hay notorias ausencias de referentes y, además, es opinión nomás, si de entrada los mismos militantes desconocen las autoridades que rigen sus partidos, no habrá diferencias con los que se intentarán investigar.

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