Opinion

MIGUEL ANDREIS | Adiós entrañable amigo y Compañero Tito Valls

Escribe: Miguel Andreis

Allí, como grabado en el vidrio,  quedará perpetuada su calva dándole marco al rostro de Tito. Permanecerá intemporalmente escudado en esa transparencia que divide las voces de los sonidos musicales. Gran parte de su existencia, ése,  fue su lugar en el mundo. Navegando en la “pecera” (sala de operadores) imponiéndole su tinte de experiencia y conocimientos. Las botoneras y teclados  extrañarán su contacto. Tito fue música y palabras. Cada quien que supo de sus servicios divisará una mano que señalaba la  roja luz que te arrojaba al aire. Los diálogos en off; su opinión, generalmente dura y crítica sobre las entrevistas. Sabías que no apelaba a eufemismos  para dejarte su interpretación. Su visión sin dobleces. Tan tozudo como leal. Tan cálido como riguroso. Amigo que no claudicaba. Comenzaba a disfrutar tu tiempo de jubilado no asumido. Quisiste continuar los fines de semana como para no perder del todo el laburo hobby. En particular los fines de semana. Quedarán en la nada los planes para continuar viajando a ver a Talleres, como siempre. Todos aprendieron algo de vos. Todos aprendimos.

El zurdo te jugó una mala pasada. Extraño porque  parecía que andaba a la perfección. En fin, como decías amigo, “se te enojo el bobo y chauuu, no lo convences con nada”.  Tenías razón. Lo viviste en carne propia. Atrás quedarán las charlas de medio tiempo, hablando de Adriana, tu esposa, de tus cinco hijos, de los nietos y el más chico que te daba vuelta como una media. Lo expresabas con gusto. Querido Tito ya no generarán los repasos de anécdotas del “sopa”  “Edgardo”, con quien las  trenzadas se frenaban cuando el enorme afecto de ambos,  ponía cada cosa en su lugar y todo seguía como si nada…

Los chicos de la radio te extrañaran. Te lo aseguro.  Los oyentes también. Creo, creo que nunca te irás del todo. 30 años poniéndole música a los oídos de los seguidores no es poca cosa amigo. El aviso de tu despedida para todo el grupo radial fue un tajo en las vísceras. Los latidos corcovearon y los lagrimones brotaban de los rostros sin freno de mano que los detuvieran.

Para Adriana, tu esposa, para Ariel, hijo y laburante de la radio que sigue tus pasos, para Virginia, otra compañera y nuera, absolutamente para toda tu familia, las condolencias cimentadas sobre el enorme cariño de todos los que integramos el Grupo Radial Centro.

Te has ido querido amigo… será como siempre el éter nuestro hilo conductor como para que la parca no nos pueda separar… Te has ido dilecto Tito Valls, claro que no dejaremos que el olvido traspase esa misma puerta.

De todo el Grupo Radial Centro, el más entrañable cariño a los suyos en un fraternal hasta siempre.

Miguel…

Prensa GRC
Author: Prensa GRC

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