Opinion

MIGUEL ANDREIS | Intercambios de parejas: ser swingers…

Escribe: Miguel Andreis –    Por ahí nos dicen que somos loquitos o que no tenemos moral…” ¿Cultura del futuro o psiquis enfermas? Dónde son los lugares en que se lo practica…(entrevista realizada por EL Regional (papel) en nuestra ciudad)

En realidad no hay una fecha precisa de cuando empezaron. La historia habla de innumerables casos que en la Europa del siglo XIX, ya practicaban el intercambio de parejas (estables), desde la mayor normalidad. Situación que se promovía con la similitud al accionar de las logias, entre la burguesía del momento. En Argentina, los primeros atisbos de este controvertido hecho cultural, aparece en el plano mediático a mediados de los sesenta, bajo la denominación de “intercambios de parejas”. Los adeptos fueron creciendo y se conoce que hoy, tanto en Villa María, como Río Cuarto o Córdoba, según los dichos de los propios involucrados, son innumerables. Por el momento bajo la mayor de las cautelas en la exposición social. La más estricta intimidad debe resguardarse. Es obvio que el disparador multiplicador ha sido Internet, el medio prioritario de comunicación para los swingers. Se nos acota que en Córdoba serían varios los “boliches” que ofician de espacios de intercambios. En no pocos lugares dejan participar a parejas del mismo sexo.

El Regional accedió a dialogar con un matrimonio villamariense que practica el swingerismo, Marco (39) y Laura (37) (aclaramos que ninguno de los dos nombres son reales); casados, con hijos, comerciantes. Y aducen que “faltan muchos años aún para que esta entrevista pudiera hacerse con fotos”. Nada para agregar. ¿Qué es un swinger?“ Para decirlo simplemente, parejas bien constituidas o matrimonios, que se intercambian de común acuerdo. No se acepta aquellos que, interesados en sumarse, forman una pareja circunstancial. Cuando se los descubre se lo saca. No se los permite. Eso generalmente sucede cuando la relación se establece en los boliches especiales (en Córdoba hay cuatro), pero cuando el encuentro se genera a través de Internet, las reuniones revisten más precauciones, con todo una valorización previa de cada participante

¿Cuánto tiempo hacen que se dispusieron a los intercambios? “Empezamos de muy jóvenes, hace unos 18 años. Una vez en un hotel encuentro una revista ´Adulto´ (que sigue saliendo), indica él, y nos sorprendió la cantidad de parejas que buscaban otros contactos. Nos reíamos, hablamos del tema entre ambos, pero no pasó de ahí. Después compré una y otra. Las mirábamos juntos y empezamos a fantasear. Había muchas cosas de por medio, por ejemplo cómo sería la reacción; si nos atreveríamos a una situación de esa; qué pasaría después de haber tenido la experiencia; si lo íbamos a aguantar; si te da celos o bronca… Nuestra cultura no observa esto con buenos ojos. Y hay que romper ese patrón interiormente”

¿Qué se siente? “Ni celos ni bronca, pero no deja de ser extraño lo que pasa en tu mente. Estuvimos más de un año y medio hablando del tema. La determinación no se adoptó de un día para otro. Sabíamos que cuando se diera no habría marcha atrás. Si nos iba mal en la primera experiencia decidimos que nos callábamos la boca, le metíamos un candado a lo sucedido y pisábamos lo vivido. Llegó el momento. Para mi (Marcos) era una mezcla de miedos, nerviosismo, placer…”

¿Hasta ese momento cómo era su relación sexual de pareja? “Buena, normal. Inclusive con esto, lo que vemos que consolidamos la unión. Es un secreto íntimo de un matrimonio. Te volvés compinche, amante, amigo. No se comparte con nadie,ni familiares, ni amigos, mucho menos con los hijos. Lo tenemos totalmente en claro. Más de una vez escuchamos decir que quien practicaba esto era un degenerado o algo así como un enfermo mental sin retorno”

¿La primera vez…? “Nuestro debut fue con una chica. Se trataba de una joven del barrio que no ocultaba su interés por mí, era evidente que no le importaba que yo fuera casado. Lo hablé con Laura primero y aceptó. Y en mi segunda salida, se lo planteo a la chica, dio vueltas pero accedió. Se trató de un momento especialísimo. Laura tuvo su primera experiencia de lesbianismo. La mayoría de las mujeres swingers son bisexuales. Ahora se permite a los gays de ambos sexos. Eso no ocurría años atrás. Se permite contextos de tres, aunque la mayoría es de cuatro o más personas…”

Laura ¿vos nunca habías tenido inclinaciones bisexuales? “Jamás, creo que las revistas y algunas películas pornos te van picando la curiosidad. En los últimos tiempos se observa una influencia notoria de Internet, donde se encuentran varias páginas sobre la materia. Lo que hay que aclarar que esto responde a todo un proceso de seguimiento del otro y de la otra. Nos gustó y se inició el intercambio de contactos con distintas parejas. Algunas cercanas y otras hasta de Uruguay, Chile, etcétera. Cómo éramos jóvenes ofertas no nos faltaban. Conocimos un matrimonio recién casados, de unos 23 ó 24 años que estaban en Córdoba, ambos estudiando en la Facultad. Esa fue la primera vez de a cuatro”

¿El mecanismo? “Primero, si es por Internet, las cámaras o intercambios de fotos; posteriormente la cita a tomar un café o una cerveza (no se acepta el alcohol o las drogas). Generalmente debés viajar. Se habla de lo que le gusta a unos y a otros. Cuando se convino que los cuatro están dispuestos, se va un lugar (motel o casa alquilada) para estar juntos. Y bien, en una cama grande cada uno empieza a jugar con su propia pareja y después vienen los cambios. Me di cuenta que excitaba verla a ella con alguien. Lo mismo le sucedía a Laura”

¿No hay miedos al contagio de enfermedades? “Sí. Por eso se busca cada vez más parejas bien estables. Con eso no se embroma. No todos se cuidan con preservativos. Y si bien desde lo sexual vale todo, también hay límites. La higiene influye mucho. Nada de violencia. Por supuesto que alguna vez te tocan tipos pesados que hay que decirles “hasta ahí nomás”. A los que se zafan, faltan el respeto, se les indica que pare la mano o se termina todo”. “Nos ha tocado montones de veces hacer cientos de kilómetros y que a nosotros no nos gustaran los otros o viceversa, y pegamos la vuelta después de haber compartido un café con la otra pareja. Nadie se enoja cuando se le indica que no hay interés o feeling. Se argumenta: mejor la dejamos para otra oportunidad. Sobre diez encuentros arreglados se concretan cinco o seis. No es una cuestión estética, es de química. De piel. Por ahí a nosotros nos molestan los que hablan mucho; los maleducados, que no son muchos, pero los hay. Con parejas de Villa María hemos tenido unas pocas experiencias; del mismo modo que con otras que no se hizo posible. Entre los códigos existentes está el guardar silencio, reservar la identidad de los otros. Eso no se puede romper”

¿Muchos en Villa María? “Algunos. No tantos. Se van sumando parejas y otros que deciden no seguir más. Que nosotros conocemos varias- Lo que se da mucho son mujeres casadas, bisexuales que salen solas y se suman.”

¿Forman parte de alguna clase social en especial? “No. Aunque prevalecen lo que denominamos clase media y media alta. Sin embargo estas experiencias siempre tienen su grado de sorpresas, nos tocó estar desde tamberos hasta médicos, u otros profesionales, empresarios. De todo. No hay marginales. Lo fundamental es caerse bien. Con muchos conformamos una excelente amistad y que ya no pasa nada en lo sexual. Eso se da bastante. Quedás como amigos. Están aquellos que quieren cambiar después de una o dos veces”

¿El punto referencial es Córdoba? “Puede decirse que es el lugar de mayor número pero también es significativo el crecimiento que se observa en Río Cuarto; Bell Ville, poblaciones pequeñas donde te encontrás con uno o dos matrimonios dispuestos”

¿Laura, qué te excita del hombre? “Los juegos previos, el que te caiga bien de entrada, que no sea grosero… no me gustan los hombres con barba, con pelo largo y, obviamente, que no vayan a tener olores”

¿Y a vos Marcos que te seduce de una mujer? “Una de las cosas muy importantes es la vestimenta. Imaginármela sacándosela es todo un mecanismo interior; si es dada o no. Me han pasado caso que a mi me gustó y al hombre no le gustó mi pareja o al revés”

¿Hay preferencia por el hombre más dotado o con mayor fogosidad? (Laura) “Nooo en mi caso. Es posible que algunas tengan cierta preferencia. Sucede que uno siente placer que tu pareja disfrute el máximo placer. Se pone en marcha un mecanismo complejo de explicar. Se produce una excitación imitativa. En lo particular disfruto mucho más el sexo oral. Todo se charla antes, o llega solo”.
Experiencias curiosas.. “Una vez hicimos contactos con gente de la ciudad y nos dimos cita en un café céntrico.
Cuando nos encontramos se trataba de que éramos clientes, que nos veíamos todos los días. Nos reímos y todo quedó en el café. Otra vez por Internet, hicimos un contacto, que obviamente se prolongó por varios días;
conclusión, vivían a la vuelta de nuestra casa. Hacía poco que habían venido a vivir al barrio. Quedó todo bien. Pero no avanzamos”.
El llanto de la piba
“En otra oportunidad estando con un matrimonio que lo hacía por primera vez, la mujer, de unos 18 años, se largó a llorar y no paraba más. Se había arrepentido. Los arrepentimientos tienen cierta frecuencia. Otra vez estuvimos con una parejita también joven, ella muy linda. El pibe se puso nervioso y no pudo hacer nada, pero se aguantó la relación de la esposa”
¿Edades más frecuentes entre los swingers? “Hasta los cincuenta años. Más grandes se les hace difícil el intercambio. También los hay, pero menos. Se busca una franja de edad donde no haya tanta diferencia. Es elemental buenos ambientes donde se esté bien cómodo, con intimidad”
“Es una manera de romper la rutina, nosotros, trabajamos todo el día juntos, y las salidas que pueden ser una vez cada quince días o una por mes, es para pasar un momento que nos haga sentir bien. Los encuentros pueden durar varias horas”
¿Les ha tocado grupales? “Sí, nueve parejas. En Villa María hemos alquilado quintas alejadas. Nadie molesta a nadie, no se siente un grito, ni nada fuera del lugar. Se come, se charla y lo demás. La excitación de un encuentro grupal se prolonga en el tiempo. Dura meses”
¿Suelen reprocharse por algo de esos encuentros? “No. Charlamos todo. Cada quien de nosotros sabemos lo que tenemos que hacer. Conocemos nuestros límites y no los rompemos. El celo en esto no existe. Para nosotros es una forma de vida”
¿Se dan enamoramientos cruzados? “Posiblemente pero no conocemos ninguno. Hay códigos. Por ejemplo no se puede invitar a una o un swinger solo, sin que su pareja se entere. Eso es como ponerse los cuernos. Ahí
hay un acto de infidelidad concreto. Personalmente (Marcos) no lo perdonaría ni ella tampoco. Ambos somos bastantes celosos, pero no de swingers” ¡Suena loco decir que son celosos y se comparten con otros!
“Esto responde a una pauta cultural. Los celos tienen que ver que uno de los dos puede romper las reglas. Seguro que este concepto no es comprendido ni aceptado por la mayoría de las personas”
¿En algún momento pensaron que en su psiquis algo no andaba bien?
“No. Pensamos que somos más liberales que otros. Que lo que hacemos está bien, más allá
que se nos cuestione desde lo religioso o lo cultural…”
¿Y si no hay nada fuera de lugar, por qué se lo ocultan a sus hijos? “Es que dentro de la escala de valores con que estamos formados, es impensado que un chico entienda tal situación. Del mismo modo se lo ocultamos a nuestros padres. Prevalece una cuestión de tiempos y formación. Es posible que mucha gente suponga que somos unos degenerados, pero nuestros valores de la vida tal vez sean más sólidos que el de muchos que nos miran como enfermos. Por ejemplo nosotros tenemos Internet en casa, pero para contactarnos vamos a un cyber.
Una vez almorzando hablaron del tema en televisión y mi viejo (Marcos) dice: esos si que son unos loquitos sin moral. Ya les daría yo…. Y nos callamos la boca” “Una vez conocimos a un matrimonio de Buenos Aires, un empresario grande. Vino por un contacto swinger y se quedaron a vivir en Villa María hasta no hace mucho.
Les encantó la ciudad. Una gente fantástica. De vez en cuando pasan”
Estéticamente ¿cómo es la gente que se involucra? “Bastante aceptable. Se cuida mucho el cuerpo. Hemos salido con cada chicos de lindos que de otra forma ni te mirarían por la calle. Chicas espectaculares”.
“Hay gente que lo practica un tiempo y deja. Con el paso de los años suele ocurrir. Lo que aparecen muchos chicos y chicas jovencitas. Mujeres casadas que quieren vivir sus experiencias. Muchos matrimonios que nos escriben, pero que luego dan marcha atrás. Es frecuente encontrarse con un hombre que le encanta ver a su esposa con otros, disfruta mirando. Los gastos se comparten. Desde la compra de alimentos hasta
el alquiler de la quinta o de la casa. Siempre se prefiere gente de otros lugares”.
¿Quién toma la iniciativa? “Generalmente el hombre. Ahora cuando la mujer dice sí, es sí, hay hombres que al
momento deciden retirarse. A nosotros es una experiencia que nos favoreció. Nos ayudó a madurar”. “Compartimos con una pareja de abogados, de un pueblo cercano, y nos contaron que con anterioridad fueron extorsionados para no contar lo que eran. Por eso hay que cuidarse mucho”.
“Paradójicamente entre los swingers es muy difícil la infidelidad” hubo matrimonios que después de la primera vez no quisieron saber nunca más nada. Más de todo el hombre es quien dice basta. Para ser swinger hay que tener mucha seguridad. Es una forma de libertad de pensar… Nunca se dice no me gustas en la cara del otro”. Finalizan.
Laura y Marcos salieron del brazo. A la distancia se los observaba como una pareja más… de las tantas parejas “más”. Forman parte de un mundo –como en mi caso- absolutamente desconocido y por momentos chocante. Pero existen y aseguran que son más de los que comúnmente suponemos como sociedad.

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