Opinion

ING. CIVIL GUILLERMO ELORZA | Compromisos electorales de obras. 1º Parte

Escribe: Ingeniero Civil Guillermo Elorza     –    En tiempos electorales se ofrecen a la ciudad un sinnúmero de obras, de distintas magnitudes de inversiones, queriendo demostrar que somos el centro del mundo y que la gestión partidista permitirá superar todos los desaciertos cometidos, o las conductas tibias y de moral distraída en los periodos entre actos eleccionarios.
Pretenden borrar de la memoria ciudadana la violación de las instituciones (COM) y el desprecio al mandato otorgado por los vecinos villamarienses en el 2019.
Según los anuncios de la Municipalidad serían 69 las obras que el Secretario Gill nos ofrece desde Nación y en distintos barrios.
Desconozco la veracidad del número publicitado y dónde se están realizando las intervenciones.
En el sector céntrico rodean a las misma, con un cercado de paneles ciegos que son utilizados para gigantografía proselitista de los oficialismos.
A diferencia de la obra correspondiente a la mayor inversión en la ciudad, -desvío del tránsito pesado-, estos emprendimientos menores están en la traza urbana y qué mejor oportunidad de mostrar a los vecinos los avances físicos y el ritmo de trabajo desarrollado con la ocupación de mano de obra.
Por eso cuesta entender por qué se oculta el progreso de los mismos pues es beneficioso al poder político, salvo que los trabajos generen riesgos a terceros o exista una escasez de recursos que no permita un ritmo sostenido de los mismos; entonces solo el cierre perimetral y los trabajos menores sean lo único solventado económicamente hasta ahora.
O que se pretenda evitar que se observe la magnitud del emprendimiento desarrollado, la prolijidad de los mismos y que sean congruentes con las compensaciones dinerarias comprometidas.
En la Plaza Centenario, cercada en todo su perímetro, se suponía que la intervención se realizaría en la totalidad del predio, en forma simultánea, y que en 90 días se la reintegraba a sus legítimos dueños con todo el esplendor de lo nuevo.
Era el único motivo que ameritaba el cierre total y la incomodidad de los transeúntes.
Un video que circula en las redes sociales, filmado desde la terraza de un edificio colindante, nos muestra la paupérrima intervención y es de esperar que, a la fecha, se haya revertido esa situación, que no haya ningún litigio con la Contratista que origine una retención de obra contratada y que solicite judicialmente el no innovar, hasta que sean resueltos sus problemas.
Si el flujo de recursos no permitía esa intervención integral, se hubieran habilitado parcialmente sectores de la plaza para los trabajos e ir autorizando por partes. No es pecado mostrar que se cuenta con recursos escasos (todos los vecinos lo entenderíamos) y sería más que prudente optar por esa postura para evitar males mayores.
Es de esperar que se garanticen los tiempos de la intervención y la conclusión de los trabajos, para evitar tener cercado con chapas el corazón de la ciudad.
Experiencias recientes ha tenido el Municipio con la construcción del puente, con el cual existía el compromiso de entregarlo en 12 meses y recién a los 36 meses se lo habilitó a su circulación, como así también los desagües pluviales, cuya intervención se estipulaba en 2 años, pero después de 3 años habría una recepción parcial de los trabajos. Empresa recomendada desde Córdoba que mostro su impericia y dudosa solvencia técnica y económica, generando inconvenientes a los frentistas.
La escasez de recursos del Tesoro Nacional que deberá priorizar criterios macroeconómicos, la fragilidad económica, el financiamiento por emisión monetaria de la obra pública, las necesidades sociales múltiples e insatisfechas, serán prioridades superiores a la construcción de los 69 proyectos en la “Córdoba no integrada al país”, con escaso acompañamiento electoral.
Cuando los fondos no son propios del municipio y provienen del Tesoro Nacional, al cual el Conurbano tiene prioridad absoluta, se debe ser muy cuidadoso y precavido en el gerenciamiento de esos contratos pensando en las externalidades que los acechan.
Como expresa el dicho popular: “una cuenta hace el burro y otra quien lo maneja”
Prensa GRC
Author: Prensa GRC

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