Opinion

Informe de Giacobbe post elecciones

Las elecciones PASO han resultado un cachetazo en la cara del gobierno que le dejó marcados no cinco, sino seis dedos. Con el diario del lunes prácticamente todos los argentinos dicen que los resultados eran obvios, pero antes de las elecciones todo resultaba inverosímil. Incluso nuestros propios datos nos sorprenden. El 30% del gobierno a nivel nacional estaba construido mucho tiempo atrás si vemos la curva de evolución de la pregunta “Quiere que FdT gane/pierda las elecciones”. Cuando digo mucho, es más de un año atrás. Antes de la joda de Fabiola, antes del vacunatorio VIP, antes del balance horrible de fin de año del 2020.

El punto es entender que los dos años próximos serán angustiantes. Las elecciones de medio término recortan el poder del Frente de Todos pero no solucionan problemas reales per se. Tendremos un gobierno nacional debilitado y trabado en ambas cámaras, castigado por la opinión pública, con una Cristina en el centro del poder pero preocupada por sus problemas personales, interviniendo el gobierno de un Alberto demacrado en términos de prestigio social y arrodillado ante sus deseos.

 

La catarsis externa desencadenó la interna, y Cristina publicó su legendaria carta de 20 párrafos donde habla, en todos ellos, desde el “yo”. En su representación mental, todo se trata de ella misma. Excepto en uno, donde habla indirectamente de Biondi para pedir su cabeza. Con ello le come los peones a Alberto y arma un nuevo gabinete.

Nuestro nuevo muestreo nacional arroja datos interesantes. La imagen de Alberto Fernández vuelve a caer otros diez puntos tras las PASO llegando a 17.5%.

Su negativa alcanza 68.2% y resulta lógico considerando que el 70% de los votantes en las elecciones evitaron tocar la boleta del Frente de Todos. Sin embargo el 47.5% opina que la culpa del resultado la tiene Cristina, dato superior al 35.3% que lo cree de Alberto. Un cándido 16.7% cree que la culpa la tiene la pandemia, o sea, que ni siquiera todo el público del Frente de Todos pone el problema “afuera”, sino que la mitad lo pone “adentro”.

 

Brutal resulta ver que el 43.3% de la población hubiera preferido que Alberto aceptara todas las renuncias sacándose al kirchnerismo de encima. Cuando el presidente gozaba de 68% de imagen positiva (todo para ganar) tuvo una ventana de oportunidad que supo desaprovechar.

 

GRC
Author: GRC

Noticias relacionadas

Botón volver arriba