Opinion

MIGUEL ANDREIS | José Fernández el hombre de EPEC…¿Y si fuese un accidente y no un asesinato?

Escribe: Miguel Andreis –    El pasado viernes en el programa de FM Centro “Escuchándonos” (de 18 a 20 hs) se abordó un intrigante y trágico hecho que costara la vida del empleado de EPEC José Antonio Fernández (60). Encerrados en un contexto con muchas más dudas que certezas, ya que los propios familiares de la víctima afirman que se trató de un letal accidente, todo se vuelve más oscuro y poco comprensible. En esta oportunidad se llegaron hasta los estudios de FM Centro, un primo hermano del occiso, Javier Díaz y un compañero de más de 30 años de trabajo con una inquebrantable amistad, Mario Daniel Soaje, dijeron lo suyo.

Lo llamativo y, poco claro de este caso es que la fiscal de Segundo Turno Juliana Companys, decretó la prisión rápidamente y hasta el momento de este escrito, de la hija de la víctima, se trata de María Ayelen Fernández, joven madre de dos niños con sus capacidades psicológicas disminuidas. Los informes médicos sobre la acusada indican que tendría una compresión de una niña de 12 años.

Tanto Soaje como Díaz, expusieron largamente el desarrollo de lo acontecido, citando a quienes circunstancialmente fueron parte de los sucesos. En la expresión de sus dichos, que no tendrían nada que ver con lo que habría salido mediáticamente, supuestamente entregado desde las voces oficiales de la Justicia, al menos en algunos escritos, con definiciones muy temerarias y “falaces” –indicaron ambos- que es altamente cruel para la moral del extinto y de su hijos, además el posicionamiento entre lo que dictamina la fiscal y lo que ellos pudieron investigar, sería diametralmente opuesto.

Soaje narra lo acontecido: “José, quien estaba con parte de enfermo otorgado por la empresa luego de pasar por una sería neumonía que afectó seriamente su salud, entre otras cosas que fabricaba como un modo de darle actividad a su vida, velas de parafina. Al fondo de su casa (Barrio Trinitarios) tenía una especie de taller, donde elaboraba distintas cosas. En la puerta del mismo, como una manera de evitar que la puerta se cerrara, se encontraba un recipiente (tacho) de lata con distintos hierros de construcción y de dimensiones variadas. No se trataban de hieros puntiagudos, sino que los usaba para para demarcar con tiras trapos, sus canteros de jardinería. Ese día estaba lloviendo, no fuerte, pero obvio que se mojaba. Al salir del esa pieza con el citado tacho entre sus manos, su perro, un ovejero alemán, que estaba siempre detrás de él jugando, se le cruza entre las piernas, lo que le hace perder la vertical cayendo de bruces sobre el aludido recipiente e introduciéndose uno de esos hierros en el pecho. Se estima que ingresó unos 40 centímetros, afectando intestinos y otras partes de la anatomía.

Él mismo, desde el suelo, tironeando se lo arrancó e ingresó a la cocina donde se encontraba María Ayelen y Mónica su esposa, que ignoraban lo acontecido. Urgentemente llaman a un enfermero y amigo –dieron el nombre y apellido- que era quién le venía haciendo los trabajos de recuperación que le indicaban los profesionales. Al llegar el mismo, observa que en el pecho apenas había un hilillo de sangre y mientras lo limpia, da la orden de que urgente se llame una ambulancia. Así fue. En pocos minutos la misma estaba en el lugar- En ningún momento había perdido el conocimiento y contó cómo habían sucedido las cosas. Al llegar el vehículo de auxilio, el ex hombre de EPEC quiere salir caminando hacia la misma, por lo que la orden es que lo subirían en una silla de ruedas. Mientras tanto había hablado telefónicamente con un familiar (hermano), apodado el Pato y le narra también lo sucedido. Lo que estoy diciendo es lo expresado por José a todos los que participaron de su traslado…” definió en su alocución Soaje.

Lo cierto es que 26 días después, es decir en el curso de la pasada semana, fallece. Lo llamativo es que a las pocas horas de que la fiscal Companys se interiorizada del hecho, libró la orden de detención de la hija María Ayelen. Cabe acotar que la propia esposa del fallecido, Mónica, había permanecido, según todos los testimonios, en la cocina con la todavía detenida y ahora ya alojada en Córdoba, dándole de comer a los niños, de uno y tres años.

¿Qué conoce la fiscal que no haya trascendido?

Tampoco se sabe el por qué o de que fuente abrevaron los medios que dijeron que la matadora habría sido su propia hija por intento de abuso. Por su parte, Jorge Díaz, primo hermano de la víctima avanza mucho más allá; “nosotros primeros que nadie queremos saber qué es lo que ha sucedido. Estamos convencidos porque todos, lo que estuvieron en ese momento y que habrían sido llamados a declarar ante la citada magistrada señalaron absolutamente lo mismo. Es preciso remarcar que la “Nena” como la llaman desde siempre a Ayelen, no mide más de 1.44 mts, con un peso de unos cuarenta kilos, mientras que José debe haber pesado cerca de 80 Kgs, y una altura que estaría cerca de 1,80 mts. ¿Se encontró algún rastro en las manos de la citada? No encaja por ningún lado. ¿Y la autopsia qué indica?

Entiendo que hay cosas que la ciudadanía debe saber sobre las adversidades que atravesó la familia de José, donde también se pone argumentación para el análisis sobre quién era, moralmente, el difunto. José forma pareja con una mujer separada con tres hijos. Los que para mi primo se convirtieron en sus propios hijos y así lo sintió hasta el último momento. Más, ellos le decían papá, con un afecto que cualquiera que los haya conocido van a rubricar lo que estoy diciendo; no obstante aparece un factor que determina personalidades; él y su esposa, se enteran que una mujer con serios problemas de salud, básicamente por falta de alimentación otras cuestiones, estaba por dar a luz a una niña y, conociendo todos los riesgos de poder nacer con deficiencias el bebé, se ofrecen a adoptarla asumiendo el riesgo, así es como nace María Ayelen. Para ellos una hija más y para los hermanos, una hermana más”. Hasta ahí una parte. Años después su esposa, fallece en un accidente automovilístico en las cercanías de la Fábrica NOAL, en Villa Nueva. A la niña se le envió a que cursara la primaria y secundaria. Posteriormente deviene la enfermedad de José, una neumonía y con un pronóstico reservado. Frente a ese cuadro llama a sus hijos y les indica que pondría el inmueble donde viven a nombre de todos, por lo que los tres varones, le responden con el agradecimiento, pero preferían que todo quedara para la hermana. Así fue, y el inmueble desde entonces está a nombre de ella. Todo un enorme gesto de los hermanos.

Soaje y Díaz, familiares y amigos conocedores del entorno, no salen del asombro en cuanto a la medida tomada por la magistrada. Se preguntan ¿dónde está el puñal que dijeron los medios había usado? Si se encontró algún rastro; por qué se llevaron a María Ayelen si en la cocina había dos personas, secas sin mojarse… Las incógnitas se multiplican, por ejemplo, de dónde salió el abogado, de apellido Rigalt; que apareció sin el conocimiento y consentimiento de los familiares en la búsqueda de que ella, ya detenida, le firmase su defensoría, todo esto sucedía mientras se le daba sepultura a Fernández. También afirman que Companys le habría tomado declaración a una persona con su capacidad psicológica disminuida sin ningún representante legal que la patrocinara. Todo esto y mucho más queda en la neblina de la conjeturas. Entre el lunes y martes asumiría una nueva abogada en su defensa y, también otro profesional que ya contaría para entonces con todos los pasos previos que solicita la Justicia.

En el medio emerge la imagen del hermano del siniestrado, el Pato, llevando hasta la prisión, dos veces por días a beba menor para que la madre le diera el pecho. Un simbolismo muy particular, entre los tantos que emergen en esta coyuntura.

Posiblemente la fiscal cuente con algún otro material que los familiares desconocen, no obstante, varias personas que se relacionaron por años con al occiso, indicaron a este medio que esto “no les cierra en nada y para nada”.

Habrá que esperar. Se trata de una intriga donde estuvo presente la muerte. Tal vez, alguien que nada tuvo que ver con lo ocurrido esté pagando injustamente con la privación de su libertad. Asegurar o negar en estos contextos suele ser contraproducente. Claro que también la Justicia en más de una ocasión no reflejan los hechos en su más profunda definición que nos traslada culturalmente la emblemática esfinge de la mujer con los ojos tapados y una balanza en mano….

Prensa GRC
Author: Prensa GRC

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