El actual director de la OIEA se consolida en el escenario geopolítico mundial como el principal aspirante a Secretario General de las Naciones Unidas.
El diplomático de carrera argentino Rafael Grossi se posicionó firmemente esta semana como un serio postulante para convertirse en el próximo Secretario General de las Naciones Unidas (ONU). El analista internacional Romeo Benzo reveló en el programa radial Radar Global que la figura de Grossi sumó apoyos clave, como la postulación explícita de Paraguay, para liderar el máximo organismo internacional.
Este avance ocurre en un contexto de máxima tensión geopolítica, marcado por la guerra entre Rusia y Ucrania, el programa nuclear de Irán y la competencia comercial entre Estados Unidos y China. Grossi, de 65 años, logró ganar la confianza de las principales potencias gracias a su rol como titular del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), donde se transformó en un mediador técnico global indispensable.
La modalidad de su éxito radica en una gestión silenciosa y una diplomacia práctica despojada totalmente de ideología. El analista Romeo Benzo destacó durante la transmisión por streaming el valor de su neutralidad técnica frente a los líderes mundiales más poderosos.
Un mediador técnico entre las potencias
Grossi es considerado por los especialistas como el «Messi de las relaciones internacionales» debido a su capacidad para destrabar conflictos de alta seguridad. El diplomático, nacido en Buenos Aires, consolidó su trayectoria en Viena, Austria, una plataforma central para el desarme y la pacificación.
A lo largo de su carrera, mantuvo un perfil bajo y demostró una solvencia técnica impecable que le permite dialogar cara a cara tanto con Vladímir Putin como con Volodímir Zelenski. Su gestión no dependió de los cambios de signo político en Argentina, habiendo ejercido funciones clave de manera continua.
«Es un todoterreno silencioso, un reparador del sistema internacional que no inventa ni busca prensa, sino que hace su trabajo de manera honesta», afirmó Benzo durante la entrevista radial conducida por Atilio Ghezzi.
El camino libre de vetos hacia la ONU
Para alcanzar la conducción de la ONU, un candidato no debe registrar el rechazo de los cinco miembros permanentes con poder de veto. Grossi corre con una ventaja determinante: es considerado confiable tanto por Rusia como por China, mientras que competidores de la región ya enfrentan resistencias insalvables de las superpotencias.
Aunque históricamente el Reino Unido podría mirar con recelo una conducción argentina, la rigurosidad del técnico mitiga las objeciones nacionalistas. De confirmarse su postulación, Grossi no utilizaría su cargo para inclinar la balanza en disputas domésticas como Malvinas, sino para instar al cumplimiento del diálogo bilateral ya establecido por las resoluciones internacionales.
El impacto del «soft power» argentino
La proyección de Rafael Grossi representa el máximo exponente del poder blando o «soft power» de Argentina en el exterior. Su consolidación en la cúspide de la diplomacia se suma a una red silenciosa de profesionales argentinos que hoy ocupan posiciones estratégicas en empresas tecnológicas, centros financieros y organismos multilaterales, demostrando el prestigio técnico del país en el ámbito global.