En su clásica columna, Ariel Baysre reveló en Radio Centro la increíble historia del intento por batir el récord mundial de permanencia en vuelo en 1947. Reabastecimiento en movimiento, una cama en la cabina y pura audacia.
La historia tiene relatos que parecen ficción, pero son pura hazaña real, esta vez, el protagonista fue un episodio casi olvidado de la aviación argentina: el intento de dos pilotos, Roberto Yoder y Jorge Duval, por batir el récord mundial de permanencia en vuelo en 1947.
El desafío: vivir en el cielo
El reto era descomunal: superar las 726 horas seguidas en el aire –¡más de 30 días sin aterrizar!–, batiendo una marca que parecía imposible. Baysre detalló cómo Yoder y Duval se prepararon para una prueba que ponía a prueba los límites humanos y técnicos.
Uno de los momentos más fascinantes del relato fue la explicación de cómo se reabastecía de combustible el avión sin tocar tierra. Una operación de precisión milimétrica que involucraba una camioneta en tierra, mangueras y una coordinación perfecta, donde cualquier error podría ser fatal.
La vida a bordo: turnos y una «camita» en la cabina
Para lograr semejante proeza, la logística dentro de la cabina era clave. Ariel Baysre describió con lujo de detalles los ensayos previos y la «camita» improvisada donde los pilotos se turnaban para descansar, mientras el otro mantenía el avión en el aire, convirtiendo la aeronave en su hogar temporal.
Un legado con sello cordobés
La historia no estaría completa sin su vínculo con Córdoba. Baysre, como es habitual, conectó esta epopeya nacional con la historia local, revelando el lazo que une a estos valientes aviadores y su hazaña con nuestra provincia, enriqueciendo aún más el relato.
¿Lograron Yoder y Duval establecer el nuevo récord? El final de esta historia es una mezcla de triunfo, superación y un giro inesperado que Ariel Baysre desarrolló con la maestría de un gran narrador, dejando en claro que, más allá del resultado, su vuelo quedó para siempre grabado en la historia de la aviación.