A partir de la próxima fecha del fútbol argentino, pararse con los dos pies sobre la pelota será motivo de sanción disciplinaria en todas las categorías del país. La Dirección Nacional de Arbitraje (DNA) confirmó que esta acción será penalizada de forma inmediata por los jueces.
La nueva normativa estipula que el infractor recibirá una tarjeta amarilla y se otorgará un tiro libre indirecto para el equipo rival. Esta decisión busca erradicar una práctica que ha generado reiteradas polémicas y enfrentamientos entre los futbolistas en el último tiempo.
Según el organismo oficial, la jugada se encuadra ahora como una «falta de respeto al juego». Esta interpretación reglamentaria permite a los jueces intervenir ante lo que consideran una conducta que afecta la esencia deportiva.
Fundamentos del cambio reglamentario
Desde la entidad que encabeza Federico Beligoy explicaron que se trata de una «conducta específica que ha provocado disrupciones en el entorno del juego». La medida apunta a proteger la imagen del deporte a nivel nacional e internacional.
Según el comunicado oficial, esta práctica genera «confrontaciones generalizadas» y trastornos en el normal desarrollo de los partidos. Además de ser considerada una provocación, advirtieron sobre el riesgo de lesión para el propio jugador que realiza la maniobra.
Con este cambio, Argentina se alinea con el fútbol de Brasil, donde esta misma conducta ya comenzó a sancionarse a partir de la presente temporada. La nueva directiva técnica comenzará a aplicarse este mismo fin de semana en el ámbito local.
Los casos que impulsaron la sanción
La medida toma fuerza tras el reciente episodio protagonizado por Julián Palacios, de Unión, en el partido contra Estudiantes de La Plata. Aquella jugada despertó fuertes quejas y empujones por parte de los futbolistas rivales.
Otro antecedente relevante fue la acción de Valentín Barco durante el cruce entre Boca y Palmeiras por la Copa Libertadores 2023. En aquel entonces, la maniobra del juvenil generó un intenso debate sobre los límites de la provocación en el campo.
También se mencionaron casos similares de jugadores como Yeferson Soteldo y Joaquín García de Vélez. La acumulación de estos incidentes llevó a la gerencia técnica de la DNA a formalizar la prohibición para estandarizar los criterios arbitrales.
Esta disposición marca un precedente en la búsqueda de reducir las situaciones de violencia y roces innecesarios dentro del fútbol profesional y de ascenso.
Fuente: La Voz del Interior