El futuro del jefe de Gabinete de Ministros, Manuel Adorni, pende literalmente de un hilo. Y nadie puede asegurar que llegue al 29 de abril, el día que deberá presentarse ante la Cámara de Diputados para dar su «informe de gestión». En principio, el funcionario sólo se aferra al apoyo explícito que recibió de la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei.
Más allá de los escándalos que crecen día a día por el abrupto crecimiento de su patrimonio y las sospechas de enriquecimiento ilícito, este miércoles un influyente personaje del círculo mas estrecho del gobierno libertario, muy cercano al presidente Javier Milei, el cuadro ideológico detrás de la «batalla cultural», salió a pedir la renuncia Adorni e hizo extensiva la exigencia a los ministros que lo protegen.
Nicolás Márquez publicó este miércoles un durísimo posteo en su cuenta de X. Su declaración comienza así: «Se confirma judicialmente otra mentira de Adorni: los ministros, si tienen dignidad deberían exigir su renuncia, o en su defecto renunciar ellos; o acaso un argentino de bien puede aceptar tener por jefe político directo y del más alto rango a un mitómano público», y publicó el recorte de la noticia aparecida en Clarín («Adorni viajó a Aruba…»).
Márquez es el autor del libro «Milei, la revolución que no vinieron venir» y un hombre definido de derecha. Habría que agregar de la derecha más radical, esa que impulsa el negacionismo (o mejor dicho la apología de los crímenes de la dictadura cívico militar) y ataca de una manera grosera la diversidad de género (son conocidas sus violentas posiciones contra la homosexualidad y el feminismo).
«Ministros indecorosos»
El posteo de Nicolás Márquez continúa: «La Libertad Avanza encarnó la mística de la honorabilidad: que ella no se pierda por un sinvergüenza que se aferra al poder, ni por ministros indecorosos que lo avalan como muñecos de cera haciendo un bochornoso acto de presencia».
Y concluye con una frase del propio Presidente, y aclarando que es de autoría del mandatario: «Prefiero decir una verdad incómoda a una mentira confortable».
Fuente: La Nueva Mañana