Opinion

Desde Las Chacritas, Catamarca: Raúl, el “sanador”. ¿Poder oculto o mística?

Escribe: Miguel Andreis. (Publicado en diciembre de 2001 en “El Regional”)

Las Chacritas es un pequeño caserío ubicado a 140 kilómetros de Catamarca, a 704 de Villa María. No más de media docena de viviendas, un destacamento policial y el infaltable almacén de ramos generales. La imponencia de la precordillera es el telón de la escenografía. Vehículos de todas partes del país llegan hasta el lugar. Personas apuradas para conseguir un turno, saben que de lo contrario deberán esperar hasta el otro día. Carpas, gente acurrucada en el auto, por la noche la temperatura estremece la piel. Nadie se queja, hay un parecido común en los visitantes de todas las tonadas y varios idiomas; es la búsqueda de una salida a males que hasta ese momento la ciencia, a muchos de ellos, los determinó como incurables.

Llegamos cuando apenas el sol comenzaba a mostrar sus alfileres. La lluvia fue fuerte durante la noche. Llevábamos más de once horas de viaje. De un lado la montaña agreste con grandes piedras que se desprendían por momentos, del otro lado el abismo de cientos o miles de metros. Imposible calcular. Las Chacritas, se enclava a unos 1800 metros de altura sobre el nivel del mar. Donde atiende Raúl, queda unos dos kilómetros abajo. El barro se vuelve porfiado para los rodados. Una cuatro por cuatro quedó clavada a un costado. El descenso debería ser a píe o a caballo. Decidimos por lo primero, no había animales para todos. El oxígeno entra a borbotones a los pulmones. Agustín Ignacio tiene ocho meses y siempre ríe. Ríe y mira. Es parte del grupo. Fascina su comportamiento. Deslumbra un paisaje dibujado por la mano de alguien con excelente pulso y refinado gusto.

Fango por todos lados, más de uno deposita su sentadera entre el lodo coloradizo y resbaloso. El silencio aturde y se confunde con la sinfonía de coloridas aves. Nos dicen que de salir el sol a la tarde se podrá pasar con los automóviles. Así fue. Un pequeño arroyo corre entre las piedras del lugar. El descenso duró cerca de una hora.

Una antigua dicotomía.

Un puentecito sobre un hilo de agua, es el nexo entre una casilla de madera que oficia de proveeduría, dos baños, varias carpas cargadas de soles y una vieja casona levantada en adobe que se divide en dos. En la más antigua, se observa el techo de zinc despegados de la pared y cargadas con ladrillos para que el viento no lo lleve, allí vive el cuñado del hombre que convoca, al lado, donde el techo tiene una cobertura de laminado plástico, atiende Raúl. Todo es antiguo. Hasta el silencio parece antiguo.

Llegar hasta allí puede durar horas, días o semanas. Depende del punto de partida. Se necesita mucha Fe para transitar esos caminos cargados de peligrosidad. Mucho ahogo. Al repasar a los esperantes se impone la sensación de que la Fe no se divide por status social, económico, y tampoco cultural. La Fe es el punto clave para esa gente. No puedo evitar pensar en la nunca definida dicotomía entre la Ciencia y la Fe. Confrontación tan vieja como la misma filosofía, quizás como la religión. Quizás como la propia necesidad del hombre.

La esperanza nunca es vana.

Unos palos cruzados cubiertos con plástico, techo de chapa, y varias maderas que sirven de banco, permiten esperar resguardados del sol o de la lluvia el tiempo que haga falta hasta el momento de ingresar al pequeño cuarto donde está el terapeuta de la Fe. Una construcción más moderna, de madera, oficia de santería y depósito de estigmas. Allí se entrega el número del turno. Raúl, nunca, o muy pocas veces se asoma. También entre esas estatuillas de yeso plástico, está una pequeña caja de cartón donde cada uno dejará lo que considera o puede. Un peso, dos, cinco o algo más. A quien llaman el sanador no cobra “aquí todo es a voluntad dice Aldo, su cuñado”, con un demasiado llamativo remiendo en el pantalón.

Rostros desencajados en busca de la esperanza, que como dijera Borges, nunca es vana, esperan y hablan bajo. Carteles que indican que está prohibido comer carne, fumar o pasearse en traje de baños en el lugar. Para no pocos se transforma en algo así como el umbral de los milagros. Claro, para quienes tienen Fe. Se cuentan sus mejorías, y las mejorías de otros. De Villa María son varias las personas conocidas que esperan apacibles. Conozco a uno de ellos, empresario, que apenas meses atrás todos los diagnósticos lo conducían a un viaje sin retorno. Lo suyo era terminal. Él me lo reafirma. Otros lo cuentan. Había llegado manejando su propio vehículo y llevando a una familiar a probar la porción de Fe. También deberá suponerse que aquellos a quienes la FE no les fue suficiente, ya no necesitarán cubrir el trayecto. Los diagnósticos de la ciencia habrán sido irrefutables ante la realidad.

Los cara y cruz de cada verdad.

La entrevista había sido convenida desde nuestra ciudad por gente allegada a él y a su fundación. Accedió por primera vez, y hasta se dejaría sacar fotos. Ingresé con el número 32, como un paciente más. Era el último. El sol ahora comenzaba a desdoblar su alfombra. Decidimos postergar la nota hasta un rato más tarde, en la misma fundación que está construyendo. Al pie del Aconquija. Deberíamos subir unos sesenta kilómetros más. Los precipicios le hacen mueca a las ruedas del camión Mercedes que partió de Villa María cargado de camas, bancos, mesas, heladeras, colchones y alimentos para la institución que albergará niños carenciados que se abrirá en pocos meses más. Raúl viaja en su cuatro por cuatro, nosotros en una combi.

El grabador encendido y detrás la imponencia de la precordillera, ya de noche y con una luna de panza abundante, me anticipo a decirle que no creo en las estructuras religiosas, tampoco en los milagros… En definitiva si la Fe servía para que alguien lograra mejorar su vida, o lo que le queda de ella, lo que cada uno pudiera pensar poco importaba.

El es Raúl Bagatello (48), casado, cinco hijos. Su nombre convoca a miles de personas por mes, muchas llegan de los lugares más alejados, otros, de países que traspasan los océanos. Buscan respuestas a lo que tal vez no lo tenga, o sí. Uno sólo cargaba interrogantes.

¿Cómo comienza la historia de Raúl?

“Nací en Córdoba, allí estuve hasta los 39 años. Apenas tengo segundo grado, de chico trabajé en Palmar, más tarde instalé un taller metalúrgico, posteriormente pasé a hacer todo lo que es revestimiento y cartelería a la heladería Dolce Neve. Ahí estuve hasta el año ´92, momento en que recibí la misión…”

¿Qué es recibir la misión?

“El encuentro con Jesús Cristo y la Virgen María…”

¿!Un encuentro con Jesús y la Virgen María!?

“Seguro, sé que no es fácil de explicar, menos de comprender, y menos aún de creer. Pero fue así. En realidad todo comenzó cuando viajando para el trabajo, en el auto, escuché una voz que me habla, miré el asiento de atrás y no había nadie, me dije qué pasa, estaré mal… Yo vivía en Guiñazú. Debo decir que hasta el momento jamás se me habían cruzado por la cabeza temas espirituales. Al otro día me vuelve a ocurrir lo mismo. Una voz masculina, me da el nombre de un primo mío (Miguel Bagatello), además me convoca para un miércoles en Capilla del Monte, en el Uritorco. Eso pasó un lunes. Ahí nomás me voy a ver a Miguel y le explico lo acontecido. Insisto, jamás se me había cruzado por la cabeza lo que podía ser la espiritualidad. Lo mío era trabajar y trabajar.

Subimos al Uritorco, ya era media tarde…

Unicamente se encontraba en el lugar un joven de unos 30 años, rubio, de ojos claros y un sombrero tipo safari. Nos pusimos a charlar y antes de que anocheciera decidimos emprender el regreso, el muchacho nos dice que sin iluminación no sería fácil hallar las sendas. Tenía una carpa chica y nos quedamos. Mucho viento y bastante frío. Nos llamó la atención que comenzara a tocar temas místicos, sobre Cristo, la Virgen María. Se nos ocurrió tomar mate, buscó una latita de conserva, sólo faltaba la bombilla, me dice, vos tenés una birome dentro del saco. La verdad que era imposible que la viera. Efectivamente tenía una. Le puso un poco de algodón y pudimos tomar mate usando la lapicera de bombilla. Durante toda la noche habló sobre la temática aludida. Nosotros escuchábamos. Apenas sale el sol mi primo apura para irnos ya que tenía que abrir su taller de electricidad. El joven nos contó que era de Uruguay. Se vino con nosotros. A mitad de camino, en una playa que se llama Huerta Marú, pidió que nos detuviéramos y sacarnos una foto juntos. Le entregó una tarjeta a mi primo y se fue. No pasaron más de 20 segundos que le digo a Miguel dale tu dirección. Nos dimos vuelta y no encontramos más a nadie. No estaba, desapareció. Lo buscamos un rato largo pero no lo hallamos, sólo se veía el valle. Creo que ese fue el primer anuncio concreto que recibí de la fuerza superior a través de una persona como cualquier otra. Ese no era un ser común”

¿Sucedió algo llamativo en su interior?

“Sí, es como que tenía deseos de irme a un lugar determinado, no sabía dónde, pero estaba convencido de buscar un punto. Precisamente me daba vueltas en la cabeza lo que se llama El Pajarillo, que nunca había sentido nombrar. Fuimos con mi primo para quedarnos allí un jueves y un viernes santo. Llegamos y había un grupo de personas. En un momento se oscureció un poco y sentíamos que ya no caminábamos, y algo, como una fuerza nos aspiraba levantándonos, transportándonos”.

¿Quién y cómo los llevan?

“Quien no sé, tampoco como. Sentíamos que nos movían a una velocidad increíble. En un momento nos vimos cada uno en una burbuja de vidrio, muy chiquita. Al detenerse me bajé y en ese momento aparecen la Virgen María y Jesús, diciéndome si estaba preparado para una misión especial en la tierra”.

Convengamos que cuesta no dudar, cuesta creer

“Sí, lo entiendo. Interiormente no sentí miedo alguno. Me indicaron que me trajeron para hacer sanaciones espirituales, que me trasladarían energía para dar respuestas. La meta era lo espiritual y me lo demostrarían con hechos concretos. El viaje duró 33 minutos, pero me pareció un año. Seguramente entramos en otra dimensión. En ese lapso, como en una pantalla gigante, me mostraron una síntesis de lo que le pasaría a la humanidad hasta el año 2015. Me expusieron como se iniciaría la Tercera Guerra Mundial y la caída del sistema en el que estamos inmersos. Cuando digo que en determinado momento sucederá algo no es porque lo haya leído (leo poco) sino porque es la enseñanza directa que me trasladan ellos.”

¿Cuál es la diferencia entonces entre aquellos a los que se denomina curanderos y los sanadores?

“Mucha. Nada que ver una cosa con la otra. Ni cerca. Para mí la sanación es la energía que te otorga Dios, el curanderismo se puede hacer por estudios o lo que fuera. Cuando acepté la orden de la virgen y Jesús, yo económicamente estaba bien, tenía un taller con buenas máquinas, sostenía un excelente pasar, pero debía abandonar todo ello. Al regresar hablé con mi familia, que al principio no entendía nada, pero se comprometieron a acompañarme. Fui al taller, junté a los seis muchachos empleados y les entregué la llave con todo adentro. Se los regalé. El negocio estaba en el barrio Remedios de Escalada. Hay testigos de eso”

“Sé que mucha gente se molesta cuando toco temas de religión, pero siempre cuento que la Virgen María en el año 1917 le da a tres pastorcitos, Lucía, Jacinta y Francisco un mensaje que se lo tenían que pasar al Papa. Se lo hicieron llegar, no obstante públicamente la Iglesia no los hizo conocer hasta después que pasaron cosas graves, como la Segunda Guerra. El tercer mensaje tiene que ver con lo que nos está ocurriendo ahora, pero tampoco se hizo público al mundo, dicen, porque era demasiado apocalíptico.

Si la Iglesia hubiese expuesto toda la verdad tal vez la historia de la humanidad sería diferente. Entre los mensajes está que la iglesia va a ser castigada por el gran desorden que existe dentro de la misma”

Escuchando tal definición puede interpretarse que tanto la Virgen María como Cristo aparecen como seres de otras dimensiones, de otras galaxias, tal como sostienen algunas teorías

“No. Eso es un absurdo…”

Bien, pero si me dice que lo llevaron en una nave de características espaciales, no cuesta demasiado asociarlo en el pensamiento

“Pero no lo son, ellos son mucho más que eso. Cristo es Dios, es materia y energía. No es un extrarrestre. Es lo máximo. Lo demás es parte de una fuerza superior de otra dimensión, pero no es Dios”

¿Las primeras experiencias?

“Desde el mismo día del encuentro comencé a tener contactos telepáticos, a recibir órdenes casi a diario. Yo no sentía poseer poderes, sino percibía otra perspectiva interna de todo lo que acontecía. Miraba una persona y sabía lo que tenía, pero también era consciente que esa facultad, esa energía no me pertenecía.

Me había quedado sin trabajo, con un auto recién adquirido, unos pesitos que alcanzarían para comer un mes y nada más. La sensación es que me daban órdenes. Tenía que alquilar una casa en Salsipuedes, en un cerro. No tenía dinero, y extrañamente logré la misma. Eso indica que ellos pueden hacer cosas que nosotros no podemos. Las primeras semanas fueron duras ya que prácticamente no teníamos comida, excepto la que nos acercaba mi hermano. Yo esperaba, no sabía qué pero esperaba. Y de pronto comenzó a llegar gente a que la sanara, en verdad que yo nunca dije nada sobre el tema, me habían prohibido hablar de ello. Nunca le había contado a nadie que sanaba. No obstante al poco tiempo había decenas de personas en mi búsqueda, y hasta el día de hoy nunca más paré”

Eso fue en Salsipuedes, ¿cuándo en Las Chacritas?

“En un momento de oración me dan una orden de que viniera a Catamarca, provincia que no conocía, y que debía recorrer exactamente 83 kilómetros, desde un punto determinado, a tal distancia del norte y a tanto del sur. La señal fue que un hombre nos esperaría con una vestimenta especial (de gaucho) sobre un caballo blanco, en un camino de montaña. Llegamos y no había nadie. Recorrimos unos cuarenta metros y en una curva y allí estaba el hombre, nos paramos y lo saludamos. Respondió y siguió su marcha, en instantes desapareció como si se lo hubiese tragado la tierra. Ese era el lugar. No había nada y la ruta era apenas una senda que a duras penas pasaba un vehículo. Pregunté a quién le podía pedir un terreno. Me indican que la dueña de las tierras, propietaria de 15.000 hectáreas, vivía en Buenos Aires. Conseguí su número telefónico y le hablé. Me respondió como si me conociera desde siempre. Le conté que la intención era hacer sanaciones: ´ocupe el lugar que quiera, úselo tranquilo que ya veremos´ me respondió. Había una tapera, de muchos años, todo destruida, la arreglamos, y nos metimos a vivir allí. Continuamos allí, sólo que ahora le reparamos el techo y la transformamos en habitable. Eso fue el dos de agosto del ´92. Con el tiempo nos fueron acondicionando el camino, años después, los mismos pacientes me armaron el puentecito para que la gente no tenga que cruzar a pie el arroyito”

¿Qué aporta Raúl para la sanación?

“Diría que soy un elemento de una conexión: energía. Apunto a que la gente cambie de conciencia, todo es cuestión de Fe, es la esperanza lo que trasmite energía. No se puede vivir entre tanto materialismo, entre tanto odio y ambición. Hay que preparar mentalmente a la persona para que sepa que Dios existe y que siempre se sustente en la Fe. Ahora tengo la misión que me dio la virgen, me ordenó que hiciera una fundación para los chicos. Se llamará Los Niños del Mañana, y la abriremos aquí, en Yunka Suma, al pie de la precordillera, muy cerca del Aconquija…”

¿Y los fondos de dónde saldrán?

“Ya aparecerán, siempre hay gente dispuesta a aportar. Debo añadir que son muchas las personas de Villa María que se ha sumado al emprendimiento”.

¿El nombre de ARI, en Las Chacritas, qué significa?

“Me lo dieron ellos, en quechua significa bella estrella o bella luz. Debajo de dicho punto, existe una ciudad. Está en otra dimensión”.

¿Qué siente cuando alguien le dice que es un curandero o que está verseando?

“No me lo dicen pero además no me preocupa, el tiempo siempre pone a todas las cosas en su lugar. No me molesta porque sé que no miento. He tenido cientos de hechos positivos donde lamentablemente la ciencia no tuvo respuestas.. Testimonios por miles, de lo contrario nadie explicaría que llegue a verme gente de todo el mundo. No he curado todo, no sano todo pero hay cientos y cientos de casos de enfermedades terminales que desaparecieron, personas que arribaban moribundas y ahora andan bien. Además son muchos los médicos que frente a situaciones extremas vienen a consultarme, son los mismos que me piden que no diga nada sobre su presencia. Quédese unos días en Las Chacritas y se encontrará con personas de todos los estratos sociales, de todas las profesiones.. La ciencia tiene límites, la Fe no, la energía tampoco”.

¿Siempre le dice la verdad al paciente o le oculta cosas?

“Si está preparado para asumir la verdad sí, si es crónica-terminal, y los observo como no preparados primero los ayudo a entender la misma”.

¿Qué es la Fe?

“La Fe es todo. La mayoría entiende que tiene fe cuando sostiene una creencia religiosa, son dos cosas muy distinta. La Fe es cuando vencés el miedo. Quien cree en Dios con toda la Fe no le teme a nada”.

¿Qué promedio de gente es la que vuelve a consultarlo?

“Más de un noventa por ciento. Yo no cobro nada, cada uno deja lo que quiere y si quiere, mi misión es ayudar a la humanidad. Además lo que yo trasmito no me pertenece, me lo dieron. Ahora todo irá para la fundación. Jamás digo que dejen de visitar a un médico”.

Hablando de espiritualidad ¿cómo explica que tenga una cuatro por cuatro?

“No me preocupa para nada lo que piensen los demás, es el único vehículo que me permite llegar a mi casa cuando llueve, y por aquí llueve seguido. En otro auto no arribaría a puntos montañosos inaccesibles. La estoy pagando con la última monedita, me falta un año de cuotas. Es un medio de movilidad para este lugar, no un lujo”.

¿Qué pasa en su interior cuando llega alguien que sabe que su final es irreversible?

“Le pido a Dios que le abra la puertita. La muerte no existe, se deja la materia pero la vida continúa. Es un pasaje entre una y otra dimensión”

“En uno de los mensajes me indicaron que en muy pocos años se romperán las estructuras religiosas, y especialmente la Católica, porque están guardando dentro de su constitución gran parte de la mafia que maneja el mundo. Ya lo estamos viendo en la guerra religiosa que se está viviendo. El anticristo no es un hombre, es la personificación de las mafias”

¿Cuántos atiende por día?

“Un promedio entre cincuenta y sesenta, y paro, pero otras doscientas que me hacen llegar pedidos a través de sus nombres en papeles. Se acerca gente de Europa, de Estados Unidos, Polonia, Alemania, cualquier parte del mundo. La mayoría de las causas son tanto físicas como psicosomáticas. La crisis económica agudiza todo el sistema nervioso.

Sigo creyendo que los mayores asesinos de la humanidad son no pocos gobiernos que matan sin armas a través de la marginación, la exclusión, el hambre y el dolor que es una forma de asesinato. La gente acude porque se siente mal, hay que darle paciencia, Fe, y que sigan luchando aunque sea por un platito de comida. Estamos en un mundo donde los principales asesinos no tienen armas, matarán con bacterias, esa es la diferencia”.

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