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Belgrano-Talleres: otro clásico que va a la lista de un partido más

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Todo Córdoba esperaba más del Belgrano-Talleres. La hinchada de Belgrano. La hinchada de Talleres. Hasta las y los neutrales. Todos se pasaron el día esperando algo que no pasó: que haya un ganador. Que haya de qué hablar por largo tiempo. Que haya un partido que marque época y no una época de partidos olvidables. En esa lista de “un partido más” se diluyó el de ayer, jugado en el Gigante de Alberdi ante 40 mil almas. Fue por la fecha 11 del Torneo Apertura.

El clásico 407 de la historia no quedará en la historia. Además es el séptimo consecutivo que termina en empate. Belgrano no gana de manera oficial desde abril de 2006, con un 2-1 en el viejo Chateau, por la B Nacional en la terminó ascendiendo. Talleres no gana “por los puntos” desde octubre de 2018, cuando Nahuel Bustos hizo unos golazos y empujó a un rival que se iba al descenso.

Y entre amistosos y partidos empatados sigue la historia de este clásico que viene haciendo stock de detalles que no sirven para crear leyendas y/o memorias. Porque del partido de ayer en Alberdi quedarán pocas “fotos” destacadas. Casi ninguna. Porque eso de esperar más también le “apareció” a los entrenadores.

Carlos Tevez habló primero en la conferencia de prensa y soltó: “Por cómo venía Belgrano, que estaba puntero de su zona, esperaba que saliera a atacar más”. Ricardo Zielinski contestó: “Yo también esperaba más de Talleres, que no saliera a poner tantos volantes”.

Y la gente celeste esperaba que Franco Vázquez hiciera sus magias. Pero le costó el desgaste de Río Cuarto y se notó: jugó lejos del área siempre. Y la gente esperaba que Lucas Zelarayán metiera alguna gambeta. Y no: estuvo en entredicho con la pelota el “Chino”. Y la gente esperaba que Lucas Passerini fuera un tanque que se llevara puesto a la defensa de Talleres. Ni: nunca pudo con Santiago Fernández. Si había un Belgrano que supuestamente era más que Talleres y que tenía un día para ganar, ese era el de ayer… creían muchos.

Y la gente de Talleres esperaba que Rick metiera samba. Y nada que ver. O que Ronaldo Martínez se haga querer con uno de esos goles que trascienden en el recuerdo colectivo. No pasó ni eso. Ni que el remate del pibe Giovanni Baroni enmudezca al estadio y le diera a Talleres otro hito para que su gente ostente ante las y los hinchas de los otros equipos de la ciudad. Si había un Talleres guerrero que metiera una épica en el Gigante, ese era el de ayer. Tampoco pasó.

Al fin de cuentas nada de lo que se esperaba pasó. Sí pasó que los equipos sacaron un punto que les alivia la entrada a la recta final del certamen.

Belgrano sigue prendido en los primeros puestos de la Zona B. Talleres sigue metido entre los clasificados de la Zona A. Una derrota iba a desmoronar algunas confianzas en Alberdi. Una derrota iba a restar el crédito del entrenador y otros jugadores en barrio Jardín. Todo sigue igual.

“Belgrano venía de candidato y no nos complicó”, se anotó como victoria Tevez. “No nos olvidemos que en los últimos clásicos del fútbol está pasando esto, que nadie se saca ventajas”, apreció Zielinski para cerrar una batería de argumentos sobre ese 0-0 opaco y tristón que se construyó entre dos equipos entregados al esfuerzo y no bendecidos por las virtudes de sus mejores talentos.

Ni polémicas hubieron. Ni jugadas claves. Ni discusiones aireadas. Ni “acusaciones”. Ni en el antes, ni el durante ni en el después. Acaso ese ida y vuelta (sin cara a cara) entre Tevez y Zielinski haya sido lo más “picante” de un cotejo de pocos remates del arco. El Belgrano-Talleres se trató de un evento de cordialidad institucional. De los abrazos de Luis Fabián Artime y Andrés Fassi, los presidentes, al trabajo coordinado de las delegaciones en el estadio. Un Belgrano-Talleres de “todo en orden” en ese perímetro. Un Belgrano-Talleres que sí está a otro nivel en la gente.

Esa gente que crea sus memorias sin jugadas, sin jugadores. Los últimos Belgrano-Talleres significan otra cosa para esos hinchas. Son la memoria del lugar en el que hicieron la previa. O la “storie” de con quien fueron al banderazo. O la “locura” que hicieron para estar en el partido más importante. Es que en el mundo de su gente, el Belgrano-Talleres sigue siendo todo lo que tiene que ser.

Fuente: La Voz del Interior

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