Pasaron 7.330 días desde que Cristiano Ronaldo disputó sus primeros minutos en una Copa del Mundo hasta este lunes en que puso punto final a su historia en el máximo torneo del fútbol. La derrota de Portugal ante España por 1-0, con un agónico gol de Mikel Merino, selló la despedida de uno de los jugadores más influyentes de las últimas dos décadas.
El delantero portugués termina su historia en los Mundiales con un registro inédito: es el único futbolista que logró marcar en seis ediciones distintas. Sin embargo, la Copa del Mundo quedó fuera de su palmarés, una cuenta pendiente que lo acompañó a lo largo de toda su carrera.
En la previa del encuentro, Cristiano había dejado entrever la incertidumbre que rodeaba su futuro. “Ojalá no sea mi último partido”, expresó con serenidad. Más que la ausencia del título que sí consiguió Lionel Messi, su gran rival generacional, el portugués parecía enfrentar una realidad inevitable: el paso del tiempo y la dificultad de imaginar una nueva participación mundialista.
“Cristiano no va a ser más o menos Cristiano por ganar la Copa del Mundo”, había afirmado horas antes, en una frase que reflejó su intención de relativizar una conquista que siempre lo eludió.
Más de 20 años después de su debut, se marcha convencido de que su aporte estuvo a la altura de las circunstancias, pese a las críticas que acompañaron a una selección portuguesa que nunca alcanzó el rendimiento esperado para una generación repleta de figuras.
Durante el torneo volvió a comprobar que su impacto trasciende los resultados. En Estados Unidos recibió constantes muestras de admiración de los hinchas, que aguardaron durante horas para verlo de cerca y que continuaron respaldándolo, incluso cuando ya no exhibe la potencia física de sus mejores años.
En su última presentación mundialista también contó con el apoyo de la tribuna. Su nombre sonó repetidamente en las tribunas, aunque su participación en el juego fue limitada. Consciente de las exigencias de la edad, Cristiano redujo su radio de acción y esperó la ocasión para desequilibrar.
Esa oportunidad nunca llegó. Portugal parecía encaminada a la prórroga cuando, a los 90 minutos, apareció Merino para convertir el gol que sentenció la eliminación lusa y transformó la despedida del capitán en un final tan inesperado como doloroso.
El debut de Cristiano Ronaldo en los Mundiales
El contraste con sus comienzos resulta inevitable. El 11 de junio de 2006, un joven Cristiano de 21 años debutaba en un Mundial ante Angola, en Colonia. Llevaba el número 17 en la espalda y todavía faltaba más de un año para el nacimiento de Lamine Yamal, una de las figuras de la nueva generación.
Dos décadas más tarde, fue España —el país donde construyó buena parte de su leyenda durante su paso por el Real Madrid— la que cerró definitivamente su recorrido mundialista.
Los números de CR7 en Mundiales
La estadística resume la magnitud de su legado: seis Mundiales, 27 partidos, 11 goles y 2.305 minutos en cancha. Números que explican una parte de la historia.
La otra queda reservada para el impacto de un futbolista que marcó una época y que, aun sin conquistar la Copa del Mundo, se despide convencido de haber dejado una huella imborrable en el fútbol.
Fuente: La Voz del Interior