Se trata de Kayla Unbehaun quién despareció el 4 de julio de 2017, cuando apenas tenía 9 años, y su caso era hasta el momento uno más de los cientos de procesos de búsqueda de menores abiertos en Estados Unidos. Sin embargo, la forma en la que se resolvió lo convierte en un caso único.
La pequeña Kayla vivía hace seis años con su padre, quien tenía la custodia total de la niña. En tanto su madre, tenía un régimen restringido de visitas por motivos que no trascendieron.
El 4 de julio, día festivo en Estados Unidos ya que celebran su Independencia, cuando el padre de la ñiña, Ryan, fue a recogerla no encontró ni rastro de la nena ni de la madre, que ese día había acudido para pasar la jornada con ella.
Desde ese momento, comenzó una búsqueda incansable en la que el Centro Nacional de niños perdidos y explotados ha estado muy implicado.
Se han difundido durante los pasados años carteles con la foto de Kayla en el momento de su desaparición, acompañada de otra en la que se proyectaba el aspecto que podría tener en la actualidad gracias a las tecnologías visuales de simulación, muy útil en estos casos.
Sin embargo, un célebre documental de Netflix llamado ‘Misterios sin resolver’ que centra cada episodio en casos abiertos de secuestros, asesinatos y otros crímenes y delitos, ha sido la clave para dar con el paradero de la niña, que ahora tiene 15 años.
Fue gracias al dueño de una tienda que había visto un episodio de dicha serie, dedicado a desapariciones de niños pequeños. Mientras trabajaba, vio a una adolescente junto a su madre y pensó que la chica se parecía mucho a la de la proyección de edad que había visto en la plataforma de streaming. Y dio en el clavo.
