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Un devoto Hare Krishna y empresario, el vínculo entre Generación Zoe y el ex juez prófugo de la Justicia

Veinte años atrás, Eduardo Llaser era literalmente un monje entre monjes. Parte del culto Hare Krishna, adoptó tras ser iniciado el nombre de Ekanath Gaura das, el que le había dado su maestro y gurú, Jayapataka Swami, uno de los más renombrados en el movimiento. En el viejo templo de la calle Andonaegui, en Villa Urquiza, Llaser solía retar con mal talante a los devotos más jóvenes que descuidaban un poco el orden, se quejaba por derroches en el presupuesto de cocina, actitudes algo cascarrabias, pero de una seriedad considerable.

Tuvo cierta jerarquía dentro de la organización, llegó a ser el secretario y sirviente personal de su maestro en viajes por el mundo, una posición de sumo honor. Distribuyó miles de platos de comida con Food For Life -un programa de beneficencia del culto para alimentar a personas de bajos recursos- en varios países, incluido Ucrania.

El 15 de octubre del año pasado, Leonardo Cositorto, líder de Generación Zoe, el conglomerado de firmas sospechado de cometer un masivo esquema Ponzi, posteaba una foto en su cuenta de Facebook. “Equipo jurídico-contable de Zoe”, anunciaba. Junto a él estaba Llaser, vestido de traje negro, con una sonrisa un poco cómica.


Llaser con ropa devocional y la marca de tilak en su frente, tierra sagrada de la India
También estaban en esa foto el contador Norman Próspero. Y junto a Llaser estaba Héctor Luis Yrimia, ex juez y fiscal federal devenido en empresario, autodenominado “director jurídico” de Zoe, con una activa militancia de captación para el grupo en conferencias públicas.

Hoy, Próspero está preso, Cositorto está prófugo, Yrimia también. Todos ellos son investigados por la fiscal Juliana Companys, que lleva adelante una causa contra el grupo por estafa y asociación ilícita desde Villa María, provincia de Córdoba, que ya tiene más de una decena de detenidos. La oficina de Yrimia fue allanada la semana pasada por la Policía Federal.

Entonces, ¿qué tiene que ver Llaser en todo esto? ¿Tenía un rol en la trama, tal como dice Cositorto en la foto? Infobae consultó a fuentes con acceso al expediente de la fiscal Companys para saber si se encuentra investigado, sin recibir respuesta. Por lo pronto, el empresario y monje no fue llamado a declarar.

Una de las dudas del caso es cómo ingresó el ex juez y fiscal Yrimia al planeta Zoe, cómo se vincula con Cositorto. Hay quienes dicen que entró de la mano de Llaser. La hija de Maximiliano Batista, el N°2 de Generación Zoe, fue allanada la semana pasada: le incautaron un Mercedes Benz. La joven también es parte del culto Hare Krishna. Una fuente directamente vinculada al circulo interno del conglomerado asegura: “La hija de Batista llevó a Llaser. Después, Llaser contacta a Yrimia. Luego, Yrimia contacta a Norman Próspero. La cadena es así”.

La prueba de esta cadena de vínculos está en el back office de Generación Zoe, el sistema interno que muestra el dinero y los saldos de cada uno de los involucrados. La fuente entregó a Infobae capturas de pantalla que revelan, por ejemplo, el saldo de Cositorto en un momento: 225 mil pesos, un número un poco bajo para el principal predicador del grupo. El back office también muestra quién refiere a quién. La ficha de Llaser muestra que fue referido por la hija de Batista. La de Yrimia muestra que fue referido por el monje, empresario y socio, anotado con su nombre espiritual. El número es también un poco bajo para el supuesto director jurídico de Zoe, apenas 760 pesos, con suerte un kilo de milanesas.

El vínculo entre Llaser e Yrimia también está inscripto en el Boletín Oficial. Nueve días después del post de Cositorto, ambos rubricaban M y M Holding junto a otros socios, dedicada, según el BO, al rubro informático. El sitio web de la firma Defense Technologies Security Management, que ofrece “equipos y entrenamiento” en rubros como “contraterrorismo, protección balística, control de motines, recolección de inteligencia” entre otros rubros, con partners como Motorola, lista al ex juez como el “director jurídico” y a Llaser como “socio fundador”.

Tiene, incluso, un pequeño CV de Llaser “con más de 7 años de experiencia en la Industria de las Energías Renovables, liderando diferentes líneas de negocio para clientes de Norteamérica, Sudamérica y Asia”, dice el texto, que lo nombra como un “consultor en seguridad”.

Cerca de Llaser dicen que todo tiene una explicación, que es un malentendido, que entró “para poner dinero” y que “perdió como todos”, que nunca trabajó para Cositorto ni reclutó a nadie. Llaser, según este relato, llevó a Yrimia para lo mismo, para que invierta a ver si ganaba, algo difícil de creer. “Es más, Yrimia no vio un peso”, dicen cerca del consultor y empresario: “Estaba como asesor jurídico, sale en dos charlas explicando el tema del fideicomiso. Nunca se metió en el dinero. Jamás. Quería aclarar cómo la gente tenía la guita segura en un lugar”.

La explicación es difícil de creer: los halcones no se convierten en palomas porque les prometen algunos pesos más. No solo está el post de Cositorto. Llaser también se mostró en otras fotos con el líder. Hay diversos rumores que indican que el consultor en seguridad y monje se reunió con Cositorto en Dubai, algo que el entorno de Llaser no responde.

Mientras tanto, Yrimia está suelto por el mundo: la fiscal Companys pidió su captura internacional la semana pasada. Días después, Batista volvía al país desde Francia, luego de que su hija fuera allanada. Su padre, de 95 años, terminó detenido en los allanamientos en su contra, terminó arrestado por tenencia ilegal de arma.

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