En el empate 0-0 entre Talleres y San Lorenzo hubo un equipo que intentó más y asumió mayores riesgos. El conjunto dirigido por Carlos Tevez pasó momentos de zozobra en el arranque, logró acomodarse con el correr de los minutos y terminó dominando el desarrollo, pero volvió a evidenciar un déficit que empieza a repetirse: la falta de eficacia en el área rival.
Un intenso primer cuarto de hora
Los dos equipos asumieron el juego sin especulaciones. San Lorenzo primereó y antes de los 2 minutos exigió a Guido Herrera con un remate de afuera, obligando a la “T” a jugar hacia atrás, en un tramo donde Sforza mostró algunas dificultades para recuperar en la mitad de la cancha.
Con el correr de los minutos, el equipo cordobés se acomodó. Salió rápido de contra y a los 13 minutos tuvo la más clara: tras un rechazo largo de Fernández desde el fondo, Dávila encaró en soledad, remató cruzado y Ezequiel Herrera salvó sobre la línea lo que era el primero del local.
Se acomodó mejor, pero sin efectividad
Cuando Galarza comenzó a tomar contacto frecuente con la pelota, Talleres ganó claridad y se afirmó en el campo rival. Inquietó por la banda derecha con las trepadas de Schott y los intentos de Dávila atacando ese sector.
Sin embargo, al diluirse cerca del área defendida por Gill, el Ciclón también encontró espacios. Tripichio se adueñó por momentos del balón y puso en dos ocasiones a Vietto de frente a Guido Herrera con chances concretas.
Aun así, el Matador no dejó de buscar el arco contrario. Generó un par de situaciones más antes del cierre del primer tiempo, pero se topó con la seguridad de Gill. Talleres controló el trámite en varios pasajes, aunque no logró traducir esa superioridad en el marcador.
Al dominio le faltó finalización
En el complemento, la “T” tuvo el control de la pelota, de los espacios y del ritmo del partido. Manejó el desarrollo y empujó a San Lorenzo hacia su campo, pero volvió a fallar en el último toque.
Tevez movió el banco y apostó por piernas frescas: primero ingresó Chamorro y luego Chiavassa, buscando que alguna asociación juvenil rompiera la resistencia azulgrana. Hubo intensidad, voluntad y circulación, pero no contundencia.
Ni siquiera con el dominio casi exclusivo del segundo tiempo Talleres pudo quebrar el cero. La falta de eficacia volvió a ser el principal motivo por el que el equipo no logró quedarse con una victoria que, por desarrollo, pareció estar más cerca de su lado.
Fuente: La Voz del Interior