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BRASIL l Así espera las elecciones la Villa Militar, el barrio de Río donde vota Bolsonaro

(Desde Río de Janeiro) – La Villa Militar de Río de Janeiro, una de las más grandes de América Latina, será el barrio en el que votará el domingo el excapitán del Ejército y actual presidente brasileño Jair Bolsonaro, y que espera en tensión las elecciones, pese a los constantes cuestionamientos del mandatario a la legitimidad del sistema electoral con el que fue electo.

“Muita calma nessa hora” (mucha calma en este momento), repite la muletilla brasileña cuando se viven tiempos convulsos, y ese es el aire que se respira en el lugar donde Bolsonaro también votó en 2018.

Foto Victoria Gesualdi

Foto: Victoria Gesualdi

El barrio, que fue planeado en los primeros años del siglo pasado, está ubicado en la zona oeste de la ciudad costera, que supo ser capital del país hasta la década del 60.

La gran presencia de uniformados da la impresión de que Joao Figueiredo, el último líder de la dictadura militar, nunca se fue.

Grupos de entre 18 y 20 años salen de la escuela de formación militar de la villa, entre ellos, tres jóvenes negros que explican, sin muchas palabras, por qué votarán por Bolsonaro.

Foto Victoria Gesualdi

Foto: Victoria Gesualdi

Quiero que se quede todo como está, está bien así. Me gusta lo que está haciendo (Bolsonaro) por eso el domingo voto 22 (la lista del Presidente)”, dice a Télam Victor Martíns.

“Lo veo trabajando, pero agarró a Brasil en una situación crítica, está haciendo lo que puede”, agrega. “Si uno hace bien su trabajo en el servicio militar, uno puede quedarse 8 años” trabajando, pero “no se puede hacer una carrera”, explica.

Marlom Magallaens, de 18 años, asiente, pero dice que no le gusta mucho la política, aunque va a votar por Bolsonaro.

A su lado, Julio Martins, que aún es estudiante de secundaria, considera que “ningún político es bueno, pero no hay que dejar que Lula vuelva”, en referencia al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, el favorito en las encuestas.

Foto Victoria Gesualdi

Foto: Victoria Gesualdi

“En el cuartel todos van a votar a Bolsonaro. Él pasó por acá por la escuela de capitanes del Ejército”, asegura Wemerson, de 19 años, junto a su madre.

Ella, en tanto, dice que va a “votar para cambiar al gobierno”. “En mi caso no lo apoyo (a Bolsonaro). Necesitamos hospitales, estamos sin médicos“, asegura Marcia Sutero, de 44 años, en una muestra de las diferencias que se ven dentro de las familias.

Alesandra Camilo y Maxi Jesus caminan de la mano detrás de su hijo, que iniciará el servicio militar. Sonríen cuando dicen que van a ir a votar el domingo “con entusiasmo” pero enseguida llegan las diferencias.

“Mi voto es por Lula. Siempre me gustóÉl robó, pero no importa. Yo y mi hija somos PT (Partido de los Trabajadres)”, dice ella, trabajadora ama de casa de 44 años.

Él asegura que votará por Bolsonaro: “Me gusta su actitud, lo voté por eso y voy a seguir votándolo. Puso un freno a la corrupción”, afirma, y agrega que su posición sobre la tenencia de armas es que no las usa “pero el que quiera usar que las use” y sobre la relación entre Estado y religión “tiene derecho de expresar su fe como todos”.

Su esposa replica: “Bolsonaro no tiene ni fe, es un mentiroso”.

Foto Victoria Gesualdi

Foto: Victoria Gesualdi

En la escuela Rosa da Fonseca, donde Bolsonaro digitará la botonera de la urna digital que intentó impugnar durante toda la campaña, el personal de limpieza -sin dar nombres- comenta que están preparando la jornada del domingo.

Mientras tanto, la directora del colegio secundario se reúne con dos militares que, al salir, cuaderno en mano, no quieren hacer declaraciones.

Las expresiones políticas en público son tímidas. Hablar puede tener riesgos.

“Marco Antonio”, de 53 años, no quiere dar su nombre real porque es dueño de un local de venta de artículos militares en el ingreso a la villa militar y asegura que allí “hablar de Bolsonaro es difícil”.

“Estamos aprensivos y con miedo de que realmente suceda un golpe, son muy peligrosos. Yo voy a votar por Lula”, asegura a Télam.

Foto Victoria Gesualdi

Foto: Victoria Gesualdi

Para el también abogado, Bolsonaro “es la escoria. Compró al Centrao (grupo parlamentario que es acusado de vender su apoyo a gobiernos a cambio de presupuesto y cargos) La gente está pasando hambre. Además de incompetente y genocida, es malo, es el tope de la ignorancia. Tengo vergüenza de este presidente”, agrega y comenta que días atrás casi se pelea a golpes porque tres extraños lo interrumpieron en la vía pública porque lo escucharon criticar a Bolsonaro.

“Si hablás mal de Bolsonaro tenés que hablar bajo”, concluye.

Raquel Pereyra, de 37 años, es empleada en su tienda y votará por la reelección del Gobierno porque considera que el mandatario “hizo lo que pudo según sus posibilidades, ya que le tocó la época de la pandemia y tuvo muchas barreras”.

Pereyra solo dice que el Presidente es una “persona bien espontánea, que dice lo que le viene a la cabeza”.

Foto Victoria Gesualdi

Foto: Victoria Gesualdi

Sobre la inflación, apunta que Bolsonaro intentó reducirla bajando el precio de los combustibles previo a las elecciones y que, si bien “muchos dicen que con Lula estaban mejor”, el aumento actual de los precios “es por el imprevisto de la pandemia”.

“Ese e o meu cara (ese es mi hombre). Transmite sinceridad y es lo que estamos necesitando”, dice por su parte otro de los comerciantes, de 70 años, que no da su nombre.

También justifica los resultados de la gestión bolsonarista en que “el coronavirus y ahora la inflación en todo el mundo hizo todo difícil”.

Simone Melo 50 años, sale con su hija del hospital militar. Quiere un cambio, pero está dispuesta a volver a confiar en el mandatario actual.

Foto Victoria Gesualdi

Foto: Victoria Gesualdi

“Me gusta Bolsonaro, pero hay una incógnita porque en su presidencia hubo pandemia y él no pudo hacer su trabajo y es una incógnita”, asegura.

Otros jóvenes que estaban por alistarse en el servicio militar hablan en voz baja, sin querer mostrar mucho sus posiciones, y si bien dicen que votarán el domingo, aclaran que las Fuerzas Armadas no pueden tener partido.

“Militar tiene que dejar los partidos a un costado”, dice Atila, pero deslizó que quiere un cambio de gobierno.

Su amigo Víctor, quien está junto a su madre y su novia, disiente y dice que sí pueden votar, sin decir “para afuera” aunque coincide en la necesidad de que Bolsonaro deje la presidencia.

Fuente: Telam

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