El miércoles 8, Cecilia Zucotti, comentó en «La Mañana Informal», el gravísimo episodio que le tocó vivir a su hijo de 13 años, durante la hora de clases de educación física, en la zona de la Costanera local. El pequeño fue víctima de sus compañeros de curso.

Escucha la nota completa aquí:
Por su parte, desde los miembros de «Familia CEA» se emitió el siguiente comunicado:
BULLYING A ADOLESCENTE CON SINDROME DE ASPERGER
El 25 de Octubre pasado uno de los miembros de Familias CEA Villa María y Villa Nueva,
un alumno de 13 años del Instituto San Alberto Magno fue agredido brutalmente por un
grupo de compañeros en la hora de educación física que se dicta en el polideportivo
municipal.
A raíz de este episodio, y de los golpes recibidos en la zona genital que provocaron un
profundo sangrado, el menor fue trasladado al hospital por los bomberos voluntarios de
Villa María, donde se prescribió analgésicos y dejar transcurrir 15 días para luego
proceder a una cirugía.
En virtud de su estado físico y emocional, los profesionales intervinientes, decidieron
dar lugar a mástiempo de reposo (un mes) para intentar la cicatrización con la intención
de evitar la cirugía y seguir agregando otro trauma.
Tal como consigna el informe psicológico, desde el año pasado el menor está siendo
burlado, ridiculizado y violentado en su integridad física y psicológica por parte de varios
compañeros del aula quienes profieren constantemente insultos, humillaciones,
empujones, golpes y palizas. No es este el único episodio. Anteriormente, en junio, en
la plaza frente a la escuela, fue encerrado entre varios que lo tiraron al piso y le dieron
patadas en todo el cuerpo.
Es por eso que nos dirigimos a Ud., para expresar nuestra profunda preocupación, el
rechazo de plano a estas agresiones, a los violentos que golpean, que arengan y que
miran con indiferencia estas situaciones; y para solicitar masiva difusión de este caso,
que cada vez son más frecuentes en la ciudad y debemos condenar como sociedad.
Rechazamos la falta de contención de la escuela, porque resulta que el excluido de la
institución es la víctima y no sus victimarios.
Lamentamos que la única intención comunicativa del Instituto San Alberto Magno el día
de la agresión haya sido para poner a disposición de la familia el seguro y luego de 8
días, cuando anoticiado el Inspector de la zona se hace presente en la escuela, toman
nuevamente contacto para saber si “necesitan algo con las tareas”.
Rechazamos la intención de señalar y exponer a la víctima como victimario.
La construcción de una sociedad plural, diversa, democrática que reconozca los
derechos de todos sus integrantes requiere de responsabilidad y de acciones concretas
que respeten la dignidad de las personas, en particular, de los más vulnerables.
¿Qué ven estos adolescentes en sus casas? ¿Qué dicen sus padres y madres respecto de
otras personas – de su aspecto físico, de su color de piel, de su origen? ¿Qué concepción
tienen del “diferente”? ¿Saben distinguir lo que está bien de lo que está mal?
¿Hasta dónde las instituciones permiten avanzar sin intervenir, cuando ya están al tanto
de estas situaciones que acontecen? ¿Quién lo permite? ¿Quién avala que estas cosas
sucedan? ¿Cuál es el límite?
Los padres del agredido deben resguardar la integridad y la intimidad de su hijo y
también la de sus victimarios que son menores de edad, por lo que se les impone una
doble responsabilidad.
¿Hay alguien que se encargue de hacerle saber a esos adolescentes y a sus padres el
daño irreparable que han causado en la psiquis del menor que desde junio manifiesta la
idea del suicidio?
¿De qué manera el sistema educativo va a responder a esta necesidad y suplica de
atención?
¿Alguna sanción a los victimarios hace que el menor recupere su seguridad y pueda
volver a creer en quienes lo rodean?
¿Quién repara? ¿Quién repara en el agredido su psiquis, su alma, su corazón?
Como red de familias cada actividad que realizamos tiene el fin de derribar las barreras
con que nos enfrentamos, especialmente sociales y actitudinales, informando y
educando sobre la condición del espectro autista.
Por eso nos preguntamos… ¿Qué tan brutalmente insensible se puede ser para no
condenar este hecho?
Desde ya, agradecemos la difusión y quedamos a disposición para facilitar el contacto
con la familia para que puedan contar en primera persona lo vivido y las consecuencias
en su hijo.
Muchas gracias.
Gabriela Isern
FamiliasCEA Villa María y Villa Nueva