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Villa María reconstruye la historia de las propaladoras, las primeras experiencias radiales de la región.

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En el marco del centenario de la radiofonía en Villa María, el historiador y analista Romeo Benzo presentó una investigación sobre las propaladoras de la década de 1930. Estos sistemas de parlantes instalados en la vía pública marcaron el inicio de la radiodifusión local y transformaron la comunicación social de la época.

La exposición se realizó este viernes por la mañana durante el ciclo sobre la historia de los medios de comunicación locales. Benzo detalló cómo estos dispositivos permitieron el consumo de contenidos fuera del ámbito doméstico, en un contexto donde el acceso a los receptores particulares era limitado por sus altos costos.

El origen de la comunicación en el espacio público

Las propaladoras consistían en una red de cableado conectada a bocinas cónicas distribuidas en plazas y paseos céntricos. A través de este sistema se transmitían bloques horarios con música, avisos comerciales y noticias de actualidad para los transeúntes.

La primera experiencia documentada en la ciudad data de 1934, impulsada por Salomón Deiver desde los altos del Café La Esperanza. El entonces director del semanario Tercero Abajo colocó parlantes en el techo del comercio para difundir de forma oral las noticias que producía su periódico.

De taller técnico a estudio de transmisión profesional

Hacia 1936, el panorama se consolidó con la aparición de «Silter», una firma creada por los técnicos en radio Castaño y Julián Lisa Pagliaroni. El emprendimiento comenzó en un taller de reparaciones en calle José Ingenieros 38 y evolucionó hasta convertirse en una agencia de publicidad formal en la década de 1940.

Silter expandió la red de bocinas en torno a la Plaza Centenario, alcanzando un radio de cobertura estimado por sus creadores en cinco kilómetros diurnos. El crecimiento de la firma motivó el traslado de sus estudios a calle San Martín 130, donde se diseñó una sala de transmisión con vidriera a la calle.

«Los estudios tenían una vidriera amplia, de manera que cuando uno iba por la calle podía ver la transmisión en vivo de los locutores» explicaron durante el programa sobre la memoria visual de la firma. El espacio técnico sirvió además como escenario para músicos de tango locales y para la cobertura de eventos de trascendencia internacional.

El impacto social y la transición a la amplitud modulada

El sistema sirvió como un canal de alfabetización informativa para los sectores que quedaban excluidos de la prensa escrita. Por ordenanza municipal, las empresas concesionarias estaban obligadas a difundir sin costo los comunicados oficiales, de bomberos y de comisiones culturales.

Las propaladoras mantuvieron su vigencia como el principal medio de comunicación inmediato de la ciudad durante las décadas de 1950 y 1960. Los equipos técnicos desarrollados y el personal formado en Silter sentaron las bases operativas para las posteriores licitaciones de las primeras frecuencias de Amplitud Modulada (AM) de la región.


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