“Hoy fue un desastre” comenzó diciendo Franco Colapinto cuando lo abordamos al término del Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1. Como pocas veces antes, la zona del corralito, denominada así al sector de entrevistas, estaba invadida de gente y nos costó llegar hasta la ubicación del piloto argentino, quien tras cumplir con la televisión, nos miró y nos tiró esa primera frase.
Completó: “En realidad, todo el fin de semana fue un desastre, no estoy conforme para nada”. A medida que nos respondía, se arrimaban otros medios y el regulaba sus respuestas debido a que se lo notaba un tanto molesto.
Respecto a la penalidad, expresó haber cumplido con el requisito de presionar el limitador. Sin embargo, como a varios pilotos más, incluido su compañero Pierre Gasly, fue víctima de haber ingresado por las calles de boxes a más de 60 kilómetros por hora, algo que según su expresión, había cumplimentado.
Finalmente, al consultarlo por la estrategia de su equipo, respecto al cambio de neumáticos, solo se limitó a mirarme y con un gesto evitar decir más que lo siguiente: “Son cosas que pasan. Ya está. Ahora hay que mirar hacia Barcelona”, evitando que siguiéramos indagando sobre el horrendo fin de semana que le tocó vivir en el Principado, donde reside.
No deja de ser anecdótico pero importante que quien largaba detrás de él, Alex Lindblad, alcanzó la sexta posición. Mientras que su compañero de Alpine, Pierre Gasly, no pudo subir al podio porque fue víctima de dos penalizaciones por problemas similares a los de Colapinto, es decir exceso de velocidad en boxes.
Sin lugar a duda, más allá de todos los contratiempos, lo de Kimi Antonelli es histórico y apoteótico. Con solo 19 años muestra un talento y una personalidad que sobresale teniendo en cuenta su escasa experiencia. Largar dos veces, el mismo día, con Hamilton al lado y sin titubear, es sinónimo de una capacidad digna de admiración que le abre una gran ventana de cara al futuro.
Se consolida en el campeonato mientras que su compañero George Russell sigue sumando frustraciones.
Mónaco es polémico, pero es un Gran Premio dinámico. Un gran negocio y movimiento, con un marco imponente de público que le da dimensión al y prestigio a este evento que por algunos es discutido pero que tiene décadas de existencia, se renueva y es la vidriera donde el marketing prevalece sobre la carrera. Generalmente es una carrera aburrida. En lo deportivo suele ser muy lineal pero no puede faltar en este negocio tan grande como es la Formula 1.
En 7 días todos renovarán su fe y confianza en Cataluña, y allí estaremos para contar que es lo que pasa en un circuito que es distinto, difícil y más convencional. Finalmente, entiendo que trazados urbanos hay muchos en el mundo pero todos nacieron después de este y gracias a su existencia. Mónaco merece prevalecer en el tiempo. Se quejan, pero lo saben.
Fuente: La Voz del Interior