En su columna de «La Mañana Informal» por Radio Centro, Judith Amé abordó el experimento del científico japonés Masaru Emoto, quien demostró cómo las palabras, pensamientos y música afectan la estructura molecular del agua. Considerando que el cuerpo humano está compuesto en un 70% por agua, Amé destacó la importancia de ser conscientes de las emociones y frecuencias que emitimos.
La columnista explicó que las vibraciones que generamos a través de nuestros pensamientos y palabras influyen directamente en nuestra energía, atrayendo experiencias afines a nuestra frecuencia vibratoria. En este sentido, recomendó evitar la queja constante, ya que reduce nuestra vibración y fortalece mentalidad de víctima.
Como herramientas para elevar la energía, propuso utilizar sonidos binaurales y colocar frases positivas en botellas de agua, técnica inspirada en los estudios de Emoto.