En el marco del aniversario del fallecimiento del General José de San Martín, conmemorado este 17 de agosto, la especialista ambiental Carla Burnier invitó a reinterpretar la figura del Libertador desde una perspectiva ecológica moderna durante su intervención en el programa radial La Mañana Informal.
Aunque el término «ambientalista» es un concepto moderno e inaplicable formalmente a la época del Virreinato, Burnier detalló cómo San Martín aplicó criterios de desarrollo sostenible, agricultura sustentable y urbanismo verde tanto durante su gestión como gobernador intendente de Cuyo a partir de 1814 como en su posterior exilio en Francia.
Un plan de cultivo y planificación urbana adelantado a su época
Durante su etapa al frente de la intendencia de Cuyo, San Martín transformó el árido paisaje mendocino mediante la implementación de sistemas de cultivo estratégicos para abastecer de alimentos a la población local y a sus tropas. Asimismo, integró respetuosamente a las comunidades originarias del territorio e impulsó la creación de espacios públicos verdes, destacando la ampliación por siete cuadras del célebre paseo de La Alameda para embellecer la ciudad y dotarla de arbolado urbano con álamos.
Años más tarde, ya en su exilio francés en 1837, la faceta agrícola del Libertador quedó registrada en su correspondencia personal a los 59 años, donde detallaba con precisión la presencia de frutales y el cuidado de su propia huerta familiar.
«¿San Martín era ambientalista? Por supuesto que la respuesta es no, porque son conceptos modernos. Pero aprender del territorio significa entender dónde estamos, qué hacemos y quiénes habitan estos lugares. San Martín fue un pionero en integrar la naturaleza y proyectar espacios verdes», afirmó la especialista Carla Burnier.

El legado ambiental de San Martín en la Córdoba actual
Como muestra del valor del patrimonio natural regional, la ciudad de Córdoba Capital alberga la Reserva Natural Urbana General San Martín. Este predio protegido de 114 hectáreas constituye el único espacio de la capital provincial dedicado a la conservación de la biodiversidad del ecosistema del Espinal y su transición con el Chaco Serrano, donde guardaparques y científicos realizan tareas clave de investigación, prevención de incendios y educación ambiental para visitantes y escuelas.