Productores agrícolas cordobeses y especialistas en agronomía intensifican las labores de planificación y rotación de cultivos en los lotes de la provincia. La iniciativa busca mitigar la pérdida de nutrientes y compactación física de los suelos previo a las próximas campañas de siembra, en un contexto regional marcado por un 70% de tierras bajo contratos de arrendamiento.


El proceso se desarrolla mediante un monitoreo técnico que combina herramientas tradicionales como el barreno y calicatas con el uso de imágenes satelitales. Los ingenieros agrónomos analizan las variables químicas y físicas del terreno directamente en los campos. El objetivo central de estas maniobras es recuperar la estructura del suelo para optimizar la infiltración de agua y la actividad biológica ante las expectativas climáticas y de mercado actuales.
El desafío del arrendamiento y la sostenibilidad

El ingeniero agrónomo Federico Lara destacó la complejidad de mantener un esquema productivo sostenible bajo las modalidades de alquiler vigentes en la región. Según el especialista, la predominancia de contratos anuales al mejor postor incentiva una carrera por el rendimiento inmediato en detrimento del cuidado del recurso. No obstante, señaló un cambio de tendencia orientado a fijar pautas de rotación obligatorias entre propietarios y productores.
«Estamos perdiendo la costumbre de escarbar más, no tanta camioneta y sí un poco más de barreno… Si nuestro suelo no está bien nutrido, no podemos nutrir bien las plantas», afirmó Lara respecto a la necesidad de un diagnóstico presencial en el lote. El ingeniero remarcó que la sostenibilidad económica y productiva depende de evaluar parámetros clave como la materia orgánica, la microbiología y los minerales del suelo.
El impacto de las «tres M» en la productividad
Estudios recientes presentados por investigadores de la Universidad Nacional en Villa María advierten sobre una pérdida progresiva de minerales esenciales como el calcio y el magnesio en los suelos locales tras dos décadas de siembra directa continua. Los especialistas insisten en que el éxito de los cultivos venideros, como el trigo y la soja, no dependerá únicamente de la fertilización tradicional con nitrógeno, sino de un manejo integral que contemple el tránsito controlado de maquinaria para evitar huellas y compactaciones severas.