Desde las 14, este jueves sesionará la Cámara de Senadores de la Nación para definir el futuro de los pliegos de incorporación de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, los jueces propuestos por Javier Milei para completar las vacantes en la Corte Suprema de Justicia.
La novela lleva casi un año y el proceso para darle un final, negativo o positivo para la Casa Rosada, se aceleró luego de que Milei nombrara a los juristas por decreto en comisión a finales de febrero y salteara el proceso de la Cámara alta.
García-Mansilla, tras el decreto del mandatario, logró asumir hasta noviembre en el Máximo Tribunal con un juramento en bajísimo perfil y que fue consensuado en una reunión de acuerdos de los integrantes de la Corte que preside Horacio Rosatti.
Lijo, en cambio, no corrió con la misma suerte que la del ex catedrático de la Universidad Austral: la Corte le exigió que para asumir debía renunciar a su cargo como juez federal de Comodoro Py, donde pidió licencia. Esa votación salió tres a uno, con García-Mansilla aportando a la mayoría.
Antes del decreto de Milei, y a diferencia de García-Mansilla, el magistrado del Juzgado N° 4 era el que tenía el camino más allanado hacia la Corte Suprema con el curso natural del proceso.
Lijo se encargó de buscar los votos uno por uno, pero el criptogate $Libra detonó la hegemonía de la agenda que había administrado a gusto y placer el Gobierno durante más de un año, y rompió ese curso. Tanto es así que el pliego de Lijo apareció con las nueve firmas habilitantes el miércoles 12 de febrero, dos días antes del viernes 14 en que Milei irrumpió con un tuit de «difusión» de la memecoin.
Desde ese fin de semana traumático para el oficialismo, el pliego de Lijo naufragó. En el caso de García-Mansilla, solo consiguió las nueve firmas hace tres semanas, con el objetivo de que quede a tiro del rechazo en el recinto; siempre fue el que menos apoyo tuvo.
El panorama es poco alentador para Balcarce 50 porque en el Senado prima el rechazo a ambos pliegos. La vicepresidenta Victoria Villarruel había otorgado un período de gracia para que el Poder Ejecutivo lograra abrir una negociación, que recién motorizó ayer.
La única estrategia en mente que tenían el asesor Santiago Caputo y el viceministro de Justicia, Sebastián Amerio era la de boicotear el quorum. Esa idea se encontraba con fuertes limitaciones en el Senado.
Para concretarla debían aglutinar de su lado el apoyo total de los dialoguistas, salvo el peronismo y los solistas porteños Guadalupe Tagliaferri (PRO) y Martín Lousteau (UCR), que impulsaron la sesión; este lote suma 36 voluntades, solo a uno del quorum (37).
Esta opción es compleja de plasmar en la práctica porque, por ejemplo, la UCR podría aportar a varios legisladores para el quórum si el Gobierno no pide el retiro de los pliegos.
Así lo definió la UCR en una reunión por Zoom, luego de que su jefe de bancada, Eduardo Vischi, se reuniera con Caputo y Amerio pasado el mediodía del martes en la Casa de Gobierno, donde Caputo pidió más tiempo.
También se complejiza el deseo de Caputo y Amerio porque la senadora cordobesa Alejandra Vigo, de Las Provincias Unidas, le confirmó a la Agencia Noticias Argentinas que estará en el inicio de la sesión y que, además, votará en rechazo de ambos pliegos.
No obstante, la lupa vuelve a ponerse en los gobernadores aliados de Milei como el catamarqueño peronista Raúl Jalil, que ejerce una fuerte influencia sobre el senador Guillermo Andrada.
Andrada integra la nueva bancada llamada Convicción Federal que completan el puntano Fernando Salino, el chaqueño Fernando Rejal y la jujeña Carolina Moisés. Esta última y Andrada tuvieron votaciones en las que se diferenciaron ya del interbloque peronista de José Mayans.
Si se cruzan estas variables, el quorum sería un hecho. Sin embargo, el gobierno de Milei suele moverse mejor -y ya lo demostró- con el agua al cuello. Eso dificulta predecir lo que sucederá mañana. El panorama será más claro en la reunión de Labor Parlamentaria.
De abrirse la sesión, los pliegos de Lijo y García Mansilla tienen pocas chances de sobrevivir: si están los 72 senadores sentados, solo 25 votos en rechazo de ambos nombramientos, que serán votados por separado, alcanzarán para obturar sus designaciones en la Corte.
Mayans dice contar con poco más de 20 votos para voltear el despacho de Lijo y varios más para el caso de García-Mansilla. A este lote se le sumarían Tagliaferri, Lousteau, Vigo y Luis Juez, que ya se manifestó contra Lijo.
Podría suceder algo similar a lo que ocurrió en la sesión en la que el senador Edgardo Kueider fuera expulsado, en diciembre pasado: a la hora de votar hubo un efecto cascada en contra del legislador destituido.
Fuente: NA