Las crisis que hoy envuelven al Gobierno nacional de Milei son variadas, y todas de suma gravedad. Las dos más escandalosas -que constantemente estallan las diversas pantallas- son las que involucran al ámbito de los ciudadanos argentinos discapacitados: la quita arbitraria de pensiones y la corrupción de funcionarios próximos al Presidente que habrían cobrado coimas en los medicamentos adquiridos por el Estado. Pero el listado podría incluir además temas como: una guerra interna descarnada –entre facciones centrales del seno mismo de la administración- ; una incesante desmejora en la economía, a la cual ahora también se le suma un fuerte descontento en el sector financiero; una percepción –bastante atinada- de abandono (en cuanto al acompañamiento al gobierno) por parte de los poderes reales; un marcado envalentonamiento de las fuerzas políticas opositoras; y el listado podría seguir, pero no es intención abundar. Así las cosas se puede aseverar que el gobierno de Milei tuvo la peor semana desde que comenzó su presidencia -y todo hace pensar que las que vienen no serán mejores-.
Karinagate: encuestas y porcentajes.
Los números que llegan hasta la Casa Rosada son cada vez más preocupantes para la administración nacional. Todos son malos y algunos directamente catastróficos. Los de las encuestas, los de la economía, los balances políticos, todos absolutamente bastarían para alarmar al presidente Javier Milei; pero ninguno de ellos pareciera preocuparlo en el grado correspondiente. Pero lo que sí ha puesto en shock al presidente es el involucramiento de su hermana –la Secretaria Presidencial, Karina Milei- en la causa de corrupción hoy conocida como: Karinagate. Sin referirnos en detalle sobre el escándalo de corrupción –ya que de esto dan cuenta incontables noticias, análisis y opiniones- pretendemos señalar algunas particularidades respecto al comportamiento del presinete –Milei- y al de algunos de sus allegados, socios políticos y funcionarios. En primer término destaca –como ya es harto sabido- la naturaleza del tipo de relacionamiento existente entre los hermanos Milei: el presidente, Javier y su hermana –Secreteria Presidencial-, Karina. En atención a esto es de notar que el particular vínculo emocional que el presidente tiene con su hermana lo lleva a cometer desatinos como decirle al conductor televisivo Luis Majul, un vocero de su total confianza–y para que este lo haga público-, que como presidente él –Javier Milei – va a sacar de su gobierno a cualquier funcionario sospechado de haber recibido coimas…,¡con excepción de su hermana!; como si el vínculo fraterno primara por sobre su condición de gobernante. Luego, más allá de este anuncio –insensato y rimbombante-, hay que señalar que de todos modos no desplazó de sus funciones a los altamente sospechados Menem; ni a Eduardo “Lule” –subsecretario de Karina-, ni a Martín –presidente de la Cámara de Diputados-. En lo que refiere a las encuestas es imprescindible hacer notar que la pésima imagen de Karina Milei –enchastrada a más no poder tras los casos $LIBRA y Karinagate- influye decisivamente en el hundimiento de la imagen del Gobierno; mucho más que el 3% en concepto de coimas de las cuales está sospechada públicamente de haber recibido. De todos modos la imagen de la hermana es, como se dice, una mancha más en un tigre -aunque pueda ser la mayor y más notoria-. Los desastres gubernamentales de la administración Milei -que afectan a la gran mayoría de los argentinos- y los escándalos de corrupción, desidia y abandono son de tal magnitud que han hecho que la valoración de su gestión –en menos de dos años de asumirla- sea muy mal considerada por una gran porción de la totalidad de los argentinos. Baste decir que hoy la imagen positiva del presidente está tercera –detrás de la de Kicillof y de la de CFK-.
Silencio de X
De golpe los mensajes por este medio -la red social X- dejaron de publicarse. Nos referimos a la notoria ausencia de emisiones por parte de los trolls que maneja el asesor presidencial Santiago Caputo. Esta falta de actividad no es si mismo una situación crítica, pero sí puede tomarse como un síntoma – de qué, no se sabe aún-. Los síntomas, se sabe, son señales o indicios de algo que está sucediendo o que va a suceder. Algunos son recurrentes, otros esporádicos, y los hay nuevos -en diversos ámbitos- . Entre los últimos -en el ámbito de la medicina- podrían encontrarse los que trajo aparejados el covid-19. En un primer momento les resultó muy dificultoso a médicos y científicos del área dar cuenta exacta del tipo de la enfermedad a la cual se enfrentaban y del alcance dañino de la misma. Hoy en Argentina algo similar sucede en el plano de la comunicación masiva de la actual administración nacional en virtud del aludido cese de actividades del grupo de trolls operativo: Las Fuerzas del Cielo. El “silencio de radio” es harto conocido, pero lo que no sabemos muy bien es qué significa el “silencio de Twitter” al que recurrieron Las Fuerzas del Cielo la semana pasada. Toda vez que este grupo de comunicadores se encarga de operar frenéticamente por Twitter para defender a Milei y a su administración -de todo aquello que disguste al presidente- es que llama poderosamente la atención la falta total de actividad de este “grupo de tareas mediáticas” –por primera vez desde su inicio de actividades- durante varios días de la semana pasada, sin reaccionar ante la andanada infinita de malas noticias que vinculaban al presidente Milei –y a sus funcionarios más queridos- con la corrupción estatal en la compra de medicamentos para discapacitados. Quizás podría ser este “silencio de Twitter” síntoma de rupturas internas fuertes en la integridad del Gobierno. Si estos daños hacia el interior del organismo gubernamental implican la amputación de algún(os) miembro(s) del gobierno es un interrogante que -da toda la impresión- será develado prontamente.
Paranoia y realidad.
La endeblez de la situación del gobierno de Milei ha llevado a que se hable desembozadamente –con o sin sentido, ya se sabrá- de una posibilidad pronta de reemplazo del Presidente y/o de toda su administración. Una de estas especulaciones surge desde el seno mismo del gobierno, alertando sobre una embestida desestabilizadora por parte de diversos sectores. Algunas veces se la atribuyen a unos –por ejemplo a la vicepresidenta Villarruel en conjunto con el ex presidente Macri-, a veces a otros –por ejemplo al kirchnerismo, como ya es costumbre-. Pero también se hacen notar razonamientos -para un posible reemplazo del presidente- desde otros sectores distantes del gobierno como algunos dirigentes políticos que –dispersos, no en conjunto- señalan que hoy están todas las condiciones para iniciar un juicio político al presidente. Estos dirigentes aludidos no son los de mayor envergadura (en cuanto a intención de voto), pero no son pocos. Haciendo juego con este cuadro hipotético de situación –quizás- es que se presentó hace poco a la ciudadanía una expresión política nueva denominada: La liga de los gobernadores. Hasta ahora, quienes integran el armado nacional -de este espacio en construcción- son Llaryora, Pullaro, Ignacio Torres, de Chubut, Carlos Sadir, de Jujuy, y Claudio Vidal, de Santa Cruz –y además está el ex gobernador Juan Schiaretti-. En los pasillos de la política se comenta que este armado estaba pensado originalmente para ser presentado a la sociedad en diciembre de este año -de cara a las elecciones presidenciales de 2027-, pero que decidieron adelantar la presentación evaluando la actual situación de inestabilidad del gobierno de Milei; quizás este conjunto de gobernadores no estuvo dispuesto a desaprovechar una posible oportunidad –surgida de repente- por perezosos. Como sea, sin levantar las manos ampulosamente, de algún modo le han dicho al espectro político nacional: Aquí también estamos nosotros. Puede que todas las especulaciones sobre un reemplazo presidencial sean conjeturas descabelladas, pero Milei puede pensar como Groucho Marx, quien expresaba -no sin razón-: “que yo sea paranoico no quita la posibilidad de que realmente me estén persiguiendo”.
Fuente: La Nueva Mañana