Saltar al contenido
Inicio » Crisis de confianza entre tamberos y fabricantes frena el crecimiento lácteo

Crisis de confianza entre tamberos y fabricantes frena el crecimiento lácteo

El sector lácteo argentino enfrenta una histórica y profunda falta de integración entre tamberos e industriales que impacta directamente en la rentabilidad y calidad de toda la cadena agroalimentaria. A pesar de que entre enero y agosto de 2025 la producción nacional alcanzó más de 11.600 millones de litros de leche y generó 980 millones de dólares en exportaciones, el individualismo y la desconfianza mutua impiden consolidar un trabajo en equipo eficiente, a diferencia de los modelos de consorcios que operan en Europa.

La tensión surge principalmente por la falta de alineación respecto a la calidad en el origen y el rendimiento en planta. Mientras el productor primario no siempre invierte adecuadamente en alimentación y sanidad para garantizar la inocuidad y óptima composición de la materia prima, la industria aplica deducciones de precio preventivas o busca maximizar el rendimiento ajustando parámetros en la elaboración. Esta dinámica de «juego de astucia» desencadena prácticas desleales como el alterado con agua o la sobre-retención de humedad en quesos, obligando a las fábricas a diversificar sus segundas y terceras marcas para comercializar productos con distintos niveles de calidad.

“Es una batalla permanente entre el tambero y el fabricante; en Argentina es imposible una consolidación en equipo porque prima el egoísmo. La calidad de la leche es el factor más determinante del rendimiento industrial: si en el tambo no se hace con calidad, no hay rendimiento en fábrica, pero ambos prefieren jugar al truco y mentirse antes que sentarse en una misma mesa”, destacó Hernán Allasia en su programa Zensorial.

Falta de políticas de estado y el contraste con el modelo europeo

A diferencia de países como Italia o Suiza, donde la producción láctea está regulada bajo estrictos consorcios regionales (como el caso del queso Parmigiano en la región de Parma) que unen a tamberos e industriales bajo estándares comunes, en Argentina predomina la fragmentación. La ausencia de políticas de Estado estables a largo plazo, sumada a una elevada carga impositiva y al clientelismo político, profundiza el distanciamiento entre los eslabones productivos, extendiendo esta misma problemática a otras cadenas agroalimentarias del país como la del trigo y la carne.

El secreto que la industria láctea no quiere que sepa nadie