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A 100 años de la marcha sobre Roma que llevó al fascismo al poder, Italia aún debate a Mussolini

A 100 años de la “marcha sobre Roma” que marcó la llegada al poder del líder fascista Benito Mussolini, Italia aún se debate sobre qué nivel de cancelación ejercer sobre la figura del “Duce”, mientras las fuerzas de derecha y ultraderecha en el Gobierno buscan desmarcarse de cualquier relación con la época, los partidos nazis continúan sin lograr un mínimo de votos para entrar al Parlamento y su nieta rechazó ante Télam lo que consideró intentos por “cancelar” la imagen de su abuelo de la historia.

Tras una movilización con la que durante días convocó a más de 30.000 de sus seguidores hacia Roma para forzar al entonces rey Víctor Manuel III a remover al premier Luigi Facta, Mussolini consiguió el 30 de octubre de 1922 el encargo del monarca para formar un nuevo Gobierno con su Partido Nacional Fascista y al día siguiente asumió formalmente, según las exigencias constitucionales de la época.

La “marcha sobre Roma”, que marcó el inicio del período fascista de más de dos décadas, se mantiene así como el hito fundacional del ascenso de Mussolini al poder, primero por las vías que establecía el Estatuto Constitucional que funcionó hasta 1947, y luego con una deriva totalitaria de hecho que lo llevó a permanecer 21 años en el cargo, siempre con el aval del rey que había allanado su llegada a la Presidencia del Consejo de Ministros.

“El fascismo era totalitario, en el sentido original del término acuñado por algunos antifascistas para definir el verdadero Mussolini y su sistema de poder. El totalitarismo fascista era un método, no un objetivo; una práctica y no un proyecto”Emilio Gentile

A 100 años del ascenso de Mussolini, su figura continúa despertando polémicas de todo tipo en Italia, en donde aún se ven fotografías del denominado “Duce” en algunos edificios públicos, como la sede del Ejecutivo, y se mantienen en pie diversos símbolos que lo conmemoran por Roma.

El mayor estudioso de la época fascista, Emilio Gentile (editado en español por Siglo XXI), advirtió en diálogo con Télam por el “regreso cíclico” de los intentos por reivindicar la figura de Mussolini y lamentó que “todo lo ocurrido en Europa, con la proliferación de regímenes nacionalistas autoritarios y totalitarios, tuvo su modelo en lo que ocurre en Italia tras la marcha sobre Roma”.

“El fascismo era totalitario, en el sentido original del término acuñado por algunos antifascistas para definir el verdadero Mussolini y su sistema de poder. El totalitarismo fascista era un método, no un objetivo; una práctica y no un proyecto”, caracterizó.

Benito Mussolini dictador poltico y militar italiano Foto Archivo

Benito Mussolini, dictador, político y militar italiano. /Foto: Archivo

 

La figura de Mussolini, hoy

A nivel político, las fuerzas de derecha y ultraderecha con representación parlamentaria que llegaron esta semana al Gobierno terminaron durante la reciente campaña electoral de desmarcarse, al parecer de forma definitiva, de todo lazo histórico con el fascismo, mientras un grupo de fuerzas nazis de extrema derecha que lo reivindican continúan sin superar los mínimos electorales para entrar al Parlamento.

A inicios de octubre, en medio de polémicas, el ministerio de Desarrollo Económico se vio obligado a retirar una foto de Mussolini de una muestra de los retratos de todas las personas que ocuparon la cartera: el líder fascista fue ministro de las corporaciones en 1932, la denominación que tenía entonces el dicasterio.

La luego trunca exposición de la foto del Duce había generado un cruce entre representantes de la centroizquierda que reclamaban ser removidos de la muestra si se colgaba la foto de Mussolini y sectores de la derecha parlamentaria que criticaban la “cultura de la cancelación” y recordaron que también hay retratos en otros edificios públicos, incluido el Palacio Chigi, sede del Ejecutivo nacional.

Una de las nietas del Duce, la legisladora de la comuna de Roma por el ultraderechista Hermanos de Italia Rachele Mussolini, planteó en diálogo con Télam que “esa foto era adecuada para que estuviera allí ya que él también era ministro, si no allí habría habido un agujero en la línea de tiempo”.

Mussolini opinó que “esa foto muestra un contexto histórico, es parte de la historia de nuestro país y la historia misma es maestra de vida: tener una memoria histórica del pasado, para bien o para mal, creo que es un valor a defender siempre y es una forma de aprender a no cometer los mismos errores”.

“Para bien o para mal, creo que es un valor a defender siempre y es una forma de aprender a no cometer los mismos errores”Rachele Mussolini

Para la nieta de Mussolini, “para bien o para mal, la historia debe conocerse, debe estudiarse”.

El exministro de Desarrollo Económico Pierluigi Bersani fue de los primeros en reclamar que se retire el retrato del “Duce”.

“Una cosa es la historia y otra una foto de Mussolini. Es algo que no acepto, no me parece correcto que los ministros de la República Italiana se pongan en continuidad con el ministro de las corporaciones de la Italia monárquica y fascista”, enfatizó Bersani.

Otra muestra de la relación de la política italiana actual con la figura de Mussolini es la firme toma de distancia que ha hecho la actual premier, la líder de Hermanos de Italia Giorgia Meloni, de su paso hace 30 años por formaciones derivadas de la experiencia fascista.

“Nunca he sentido simpatía o cercanía con regímenes antidemocráticos. Por ningún régimen, incluido el fascismo. Así como siempre he considerado las leyes raciales de 1938 el punto más bajo en la historia de Italia, una vergüenza que marcará a nuestro pueblo para siempre”, planteó de hecho la ultraderechista Meloni la semana pasada cuando buscó el voto de confianza en la Cámara de Diputados para su ratificación parlamentaria.

Adolf Hitler y Benito Mussolini viajan en auto durante un acto Foto Archivo

Adolf Hitler y Benito Mussolini viajan en auto durante un acto. /Foto: Archivo

 

La decadencia fascista en el parlamento

Los partidos de la extrema derecha que aún reivindican al nazismo y el fascismo siguen sin poder entrar en el Parlamento y se manmtienen como expresiones residuales, y a la exaltación de figuras como Mussolini agregan otros componentes actuales como las posturas antivacunas o terraplanistas.

De hecho, la expresión electoral del combinado de nazis que aglutina a Casa Pound y Fuerza Nueva que llevó al periodista Gianluigi Paragone como candidato solo logró el 1,9% de los votos en las elecciones del 25 de septiembre, en base a un programa que planteaba la salida italiana de Europa, de la Organización Mundial de la Salud y la posibilidad de juzgar a los médicos que vacunaran personas contra el coronavirus.

Unos 2 mil ultraderechistas nostálgicos del Duce se congregaron el pasado domingo frente al cementerio de Predapio, en la región de Emilia-Romaña, donde se encuentra la cripta que contiene los restos de Mussolini y varios miembros de su familia. Enfundados en las camisas negras características, desfilaron al grito de “Camarada Benito Mussolini” y entonaron canciones del movimiento fascista.

“Si bien soy contrario al uso extendido del término fascismo fuera de la era histórica en la que se desarrolló, sí se puede decir que hoy no se puede pensar en un regreso del fascismo en Italia”Emilio Gentile

Horas antes, los Partisanos italianos se movilizaron en la misma ciudad para recordar la liberación de Predappio el 28 de octubre de 1944 “como la liberación de Italia y la expulsión de Mussolini de su ciudad natal”, destacó el presidente de la Asociación de Partisanos Anpi del Norte de Italia, Miro Gori.

“Si bien soy contrario al uso extendido del término fascismo fuera de la era histórica en la que se desarrolló, sí se puede decir que hoy no se puede pensar en un regreso del fascismo en Italia”, dijo también Gentile a la luz de la maduración democrática del país y de las expresiones que se mantienen testimoniales de los grupos ultras.

“El problema es que en ningún país, por muy antiguas que sean sus tradiciones democráticas, existe la posibilidad de impedir, en momentos de crisis, el estallido de una pasión de masas que se utiliza instrumentalmente para cambios de sistema y reducción de libertades. Y como el amor no se puede producir artificialmente, pero el odio sí, es más fácil crear odio que amor por la democracia”, advirtió Gentile de todos modos.

Fuente: Telam

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