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La inflación se desaceleró en agosto al ritmo de una economía que continúa en recesión

Con subas promedio de 1,7% en agosto, la inflación mostró un leve descenso respecto al mes de julio en donde pesaron los precios estacionales al alza asociados a las vacaciones invernales. Lo cierto es que las subas se amesetaron en los últimos cuatro meses en torno a 2 por ciento, y es de esperar que en los meses restantes continúen moviéndose ahí. En una franja que oscila entre 1,5% de piso y 2,5% de techo, con un septiembre más cerca del piso y un diciembre acercándose al techo.

El informe de Indec muestra que en agosto se dio la tendencia que se viene observando desde la asunción del gobierno libertario: los servicios aumentan más que el promedio. En lo que va del año, la inflación acumula 21%, mientras que la suba de los precios regulados llega a 28%. Algunos analistas ven aquí expectativas positivas para la lucha del gobierno con la inflación dado que los precios regulados que presionan la inflación al alza son principalmente servicios con tarifas sujetas a aprobación.

De lo anterior se desprende que, si el Gobierno cambia la estrategia y comienza a autorizar subas más módicas en transporte, agua, electricidad, gas y telefonía, incentivaría el ritmo de la desaceleración. Incluso, el economista Lucas Llach, de estrecha vinculación con una de las cabezas del equipo económico (Federico Sturzenegger), recomendó al Gobierno directamente congelar tarifas para que las subas no dificulten el proceso electoral.

Hay una experiencia reciente en donde la Casa Rosada decidió pisar el precio de un bien: el caso de los combustibles. Cuando el valor del barril de crudo saltó por el conflicto en Medio Oriente, para evitar que las naftas generen una disrupción en el proceso desinflacionario, el Gobierno decidió fijar un límite a los aumentos. De este modo, en un contexto de alta inflación internacional, Argentina terminará el año con subas muy parecidas a las del 2025.

En efecto, una baja más pronunciada de los precios permitiría a los ingresos recuperar poder de compra y, por tanto, comenzar a calentar a un congelado consumo.

La inflación núcleo es mayor a la que el Gobierno imaginaba para esta altura

Sin embargo, vale destacar que en el último mes analizado por Indec (agosto), la inflación núcleo fue de 1,8%. Es un aspecto a tener en cuenta porque se trata de una medición de los precios más estables de la economía al excluir tanto a los que están sujetos a la estacionalidad (como frutas y verduras), como también a los regulados por el Gobierno.

Lo anterior quiere decir que por la vía de las tarifas (en caso de que decidan congelarla) no es significativo lo que puede aportar para desinflar los precios. Por caso, si en agosto hubiera habido un cero de aumento para todas las tarifas que dependen de la firma de la política, la inflación no se hubiera modificado significativamente.

El costo de pasar de alta inflación a inflación moderada

Actualmente hay dos anclas que explican por qué en un contexto de inflación internacional alcista los precios en la Argentina no difieren de los del año pasado. Dejando de lado la intervención del gobierno en el precio de las naftas, las anclas que desinflan los precios son la cambiaria y la fiscal.

Al momento el tipo de cambio se movió muy poco en el año (3,8%), muy por debajo de la inflación acumulada (21%). Esto permitió que el dólar no sea un factor que presione los precios al alza, como suele ocurrir en la Argentina. Contrariamente, este es un momento en donde la economía recibe un flujo récord de divisas por el boom exportador, en donde las ventas al mundo llegarán a los 100 mil millones de dólares.

Pero, no se descarta un incremento del ritmo devaluatorio en los meses restantes para que el tipo de cambio recupere y no se atrase demasiado respecto a la inflación. De ocurrir, podría haber mayor presión en los precios internos, de la mano de una aceleración del incremento del valor del dólar.

La otra ancla es fiscal, por eso se entiende el ajuste realizado en los gastos del estado. En última instancia, el factor que empuja las subas hacia abajo es la recesión de la economía. Este es el punto más inquietante. En la semana se dieron a conocer la caída que atraviesa la industria y la construcción. La actividad manufacturera se desplomó en julio 5% respecto al año pasado y mantiene una tendencia contractiva en comparación con el mes anterior del mismo año, habiendo sectores que acumulan contracción de 20% en este 2026.

Por el lado de la construcción, los datos tampoco son alentadores al caer interanualmente 4,5%. De modo tal que se trata de un desplome (el de industria y construcción) consistente con una economía que entra en fase recesiva.

De modo tal que ante la pregunta, ¿puede la inflación seguir bajando? La respuesta está en la recesión que es lo que explica la moderación de los precios actuales.

A fin de cuentas, el desafío que tiene el gobierno por delante es el de lograr que la actividad crezca y que eso no caliente la inflación. De lograrlo, el plan de estabilización resultará exitoso. Pero al momento, el plan antiinflacionario no logra romper el piso de inflación mensual entorno a 2% en un contexto de recesión.

Fuente: La Nueva Mañana