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Zverev rompió el maleficio y conquistó por primera vez un título en Grand Slam

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La cuarta final fue la vencida para Alexander Zverev. El alemán, número 3 del mundo, se consagró campeón de Roland Garros por primera vez al derrotar al italiano Flavio Cobolli por 6-1, 4-6, 6-4, 6-7 (5) y 6-1, en un duelo que se extendió durante cuatro horas y 16 minutos. También fue su primer campeonato en Grand Slam.

El triunfo le permitió saldar una deuda pendiente tras sus finales perdidas en París y en otros torneos grandes, y lo convirtió en el primer alemán en alcanzar el título en Roland Garros en la era abierta.

Al finalizar el partido, ambos tenistas —amigos fuera de la cancha— se fundieron en un abrazo, mientras Zverev celebró tendido sobre el polvo de ladrillo su primer trofeo de Grand Slam.

A diferencia de la memorable final de 2025, protagonizada por Jannik Sinner y Carlos Alcaraz, la definición de 2026 no destacó por su brillo técnico, pero sí por la intensidad. Los errores no forzados abundaron —65 del italiano contra 54 del alemán—, aunque ninguno resignó la lucha en un partido cambiante y emotivo.

Zverev mostró, en varios pasajes, mayor solidez. Cobolli, en cambio, se sostuvo en la pelea con coraje y logró forzar el quinto set tras remontar en dos oportunidades. Sin embargo, en el parcial definitivo se evidenció la diferencia de experiencia entre ambos.

El italiano, que disputaba su primera final de Grand Slam, no logró sostener el nivel y terminó cediendo ante la regularidad del alemán, que aprovechó su momento para inclinar el duelo.

El camino al título estuvo marcado por un cuadro especial: la ausencia de Carlos Alcaraz —campeón de las dos ediciones anteriores— por lesión, y las tempranas eliminaciones del número uno del mundo, Jannik Sinner, y del serbio Novak Djokovic, que buscaba su 25° título major.

Asumir el rol de favorito

Desde el inicio del torneo, Zverev asumió el rol de favorito, con la presión que eso implica. Supo gestionarla a lo largo de la competencia y, aunque en la final mostró algunos pasajes de duda, logró imponerse para cortar una racha adversa en definiciones importantes.

El título en París es el número 25 de su carrera y el más importante de todos. En su palmarés ya figuraban siete Masters 1000, pero hasta ahora le faltaba consagrarse en un Grand Slam.

Se trata, además, de su primer trofeo de la temporada, en la que acumula 35 victorias, 20 de ellas sobre polvo de ladrillo. El triunfo también tuvo un valor simbólico: este año sus únicas derrotas en esa superficie habían sido frente a tenistas italianos, una estadística que logró revertir ante Cobolli, a quien ya había superado previamente en Madrid.

Del otro lado, el italiano no pudo coronar su gran torneo. Ocupó en la final el lugar que en 2025 tuvo Sinner, pero quedó lejos de repetir la hazaña histórica de Adriano Panatta, último campeón italiano en Roland Garros, hace ya cinco décadas, quien fue el encargado de entregar el trofeo.

Fuente: La Voz del Interior


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