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Todo lo que dejó el show road de Franco Colapinto en Buenos Aires ante una multitud

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Franco Colapinto encabezó este domingo una exhibición de Fórmula 1 en las calles de la Ciudad de Buenos Aires, marcando el retorno de la actividad de la categoría a la Argentina después de 14 años. El evento central consiste en una serie de giros por un circuito callejero diseñado en el barrio de Palermo a bordo de un monoplaza Lotus E20 con motor Renault V8.

Este es el resumen de todo lo que pasó con Colapinto

El barrio porteño de Palermo se convirtió este domingo en el epicentro de un fenómeno que excede lo deportivo. En un road show histórico, Franco Colapinto, el primer argentino en la Fórmula 1 tras décadas de ausencia, reunió a más de 500 mil personas que colmaron las avenidas Libertador y Sarmiento para presenciar una exhibición que combinó la nostalgia del pasado glorioso con la ilusión de un presente prometedor.

Desde temprano, la “Colapintomanía” se hizo notar. Miles de fanáticos ocuparon los fanzones gratuitos, las veredas y los balcones cercanos para ver de cerca al piloto de Alpine. El evento, que se extendió durante seis horas, fue mucho más que una demostración de manejo: funcionó como un mensaje claro sobre el anhelo compartido por el piloto y el público de volver a tener el Gran Premio de Argentina en el calendario oficial.

El rugido de los motores: del V8 al tributo a Fangio

La jornada tuvo como protagonistas a dos verdaderas joyas de la ingeniería. Primero, Colapinto salió a pista con el Lotus E20, el monoplaza que Kimi Räikkönen condujo en la temporada 2012. Aunque el auto lucía el diseño actual de Alpine, el principal atractivo fue su motor V8, cuyo sonido, mucho más visceral que el de los actuales V6 híbridos, hizo vibrar a la multitud en cada aceleración y en cada giro cerrado sobre el asfalto porteño.

El momento de mayor emoción llegó cuando Colapinto se subió a la mítica Flecha de Plata (Mercedes-Benz W196), el auto con el que Juan Manuel Fangio se consagró bicampeón mundial en 1954 y 1955. Con casco y gafas similares a las que usaba El Chueco, el piloto argentino rindió homenaje al quíntuple campeón, más de medio siglo después de la última exhibición de ese modelo en el país.

“Me genera mucha ilusión”, dijo antes de salir a pista. Durante la presentación, también evocó su infancia: “Cuando iba a la escuela me guardaban los libros de Fangio. Me quedaba leyéndolos”.

Un ídolo cercano: “Se me pone la piel de pollo”

Micrófono en mano y visiblemente conmovido por el respaldo popular, Colapinto expresó su gratitud ante un público que lo recibió como a un ídolo. “Es una locura, estoy feliz de venir y verlos a todos en mi país. Es un orgullo enorme”, afirmó.

Con naturalidad, describió lo que sintió al ver las tribunas repletas: “Impresionante. Hay muchísima gente y lo disfruto mucho. Se me pone la piel de pollo”. Sobre la magnitud del evento, añadió: “Hacer algo así, con tanta gente, no lo imaginaba tan pronto, aunque sí lo soñaba”.

El regreso de la Fórmula 1 a la Argentina fue el eje de su mensaje. “Tenemos que volver al calendario de la Fórmula 1. Está bueno demostrar lo que somos capaces de hacer”, señaló desde un micro descapotable mientras saludaba a los fanáticos. También destacó el costado familiar de un eventual GP local: “Mis viejos pueden verme correr, pero mi abuela no puede viajar. Que ella pueda disfrutarlo acá sería muy especial”.

Las perlitas: Boca, Messi y visitas de lujo

El road show también dejó espacio para el color y la cultura popular. Fanático confeso de Boca, Colapinto recibió en los boxes a Leandro Paredes y Miguel Merentiel, con quienes intercambió camisetas y saludos. Al ver a un hincha con los colores azul y oro, ratificó su pasión: “Siempre. Ahora, más que nunca”.

Otro momento destacado surgió al hablar de Lionel Messi, en el marco del próximo Gran Premio de Miami. “Tengo muchas ganas de conocerlo. Me gustaría que sea algo natural, no forzado. Si se da, se da”, comentó entre risas, incluso bromeando sobre el encuentro: “Llevo el helado”.

 

Lo que viene: rumbo al GP de Miami

La exhibición en Buenos Aires funcionó también como impulso anímico para lo que resta de la temporada. Su representante, María Catarineu, fue contundente al hablar del futuro del piloto: “Va a ser campeón”, expresó, y resaltó su calidad humana dentro del ambiente de la Fórmula 1.

El calendario marca ahora el Gran Premio de Miami, programado para el fin de semana del 3 de mayo. Allí, Colapinto intentará trasladar a la pista todo el apoyo recibido en Palermo y sostener la ilusión de una generación que volvió a entusiasmarse con el automovilismo de elite.

Al final del evento, tras exigir al máximo al Lotus y apagar el humo de los neumáticos, Colapinto se despidió caminando junto a las vallas, chocando manos y agradeciendo uno por uno. “Estamos empujando para dejar a la Argentina en lo más alto. Es un día único para mí”, dijo antes de volver al ruedo internacional.

Fuente: La Voz del Interior


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