En su columna semanal de en »La Mañana Informal» (99.3), Judith Amé profundizó en el valor de las herramientas holísticas como la meditación, la respiración y el autoconocimiento, proponiendo un camino de transformación desde la conciencia. La invitación es clara: dejar de reaccionar desde el “niño herido” y comenzar a vivir desde el “adulto”, con responsabilidad emocional.
“Meditar no es poner la mente en blanco, sino observar los pensamientos sin seguirlos”, explicó Judith, desmitificando uno de los conceptos más comunes sobre esta práctica. Asimismo, destacó la importancia de la respiración profunda como recurso cotidiano para calmar la ansiedad, liberar tensión y anclarnos al presente.
En su propuesta, la terapeuta diferenció entre actuar desde la herida —ese niño interno que evade, se victimiza o busca aprobación— y elegir conscientemente desde el adulto que se hace cargo, pone límites y no culpa a los demás por lo que siente o vive.
“Meditar no es buscar algo que nos salve o buscar escapar, sino asumir la responsabilidad personal de transformar nuestra historia desde el presente”, sostuvo, invitando a dejar de mirar hacia afuera y comenzar a habitar el cuerpo con decisiones coherentes.
Con un enfoque práctico y profundo, Judith volvió a recordarnos que salir de la zona de confort es el primer paso hacia una vida con sentido.