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Los siete mitos que se cayeron en un año con el avance de las ciencias sobre el coronavirus

Como era un virus nuevo, aparecieron ideas sobre sus modos de prevención y tratamiento que fueron derribadas a través de la investigación en diferentes países

Entre los mitos que se cayeron durante el primer año de la pandemia, se encuentra la idea de que el coronavirus solo se transmite por estar cerca de una persona. Con los estudios científicos, se reveló que se transmite también en aerosoles y puede afectar a distancia. Por eso, los ambientes cerrados y sin ventilación permanente son un gran riesgo para contagiarse el coronavirus

El coronavirus que está golpeando al mundo forma parte de una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos. Su presencia fue identificada a partir de los primeros casos confirmados en China que desarrollaron la enfermedad COVID-19, y desde entonces se tejieron ideas sobre su prevención, su transmisión y su tratamiento que fueron estudiadas por la investigación científica. Los avances llevaron a derribar mitos que se habían expandido en todo el planeta con la propagación del virus.

1- El coronavirus no se transmite por el aire.

En el comienzo de la pandemia, solo se hablaba de las gotículas, que una persona expulsa al toser, estornudar o incluso hablar, como una manera de transmitir el coronavirus a otras personas que se encuentran cerca. Sin embargo, un grupo de 200 científicos han demostrado a través de la revisión de estudios que el virus también puede propagarse por el aire. Esta vía de transmisión aérea es llamada “por aerosoles”. Los aerosoles son partículas suspendidas en el aire que pueden contener el coronavirus. Las personas pueden adquirir la infección al inhalar los aerosoles por estar cerca de otras que ya se han contagiado y que no dan síntomas. O también hay transmisión por aerosoles a distancia cuando la persona está lejos en un lugar cerrado y por mucho tiempo. Los aerosoles se dispersan en el ambiente cerrado, y son inhalados por las personas. Por eso, se ha descubierto que la ventilación permanente es clave para evitar la transmisión aérea en lugares cerrados.

En la nueva guía de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para asegurar una buena ventilación en el contexto de la pandemia, se afirma: “Fuera de las instalaciones médicas, además de la transmisión por gotas y fómites, la transmisión por aerosol puede producirse en entornos y circunstancias específicas, especialmente en espacios cerrados, abarrotados e inadecuadamente ventilados, donde personas infectadas pasan largos períodos de tiempo con otras personas”. La agencia sanitaria informó que aún se siguen haciendo estudios para comprender mejor las condiciones en las que puede producirse la transmisión por aerosol.

2 – El consumo de suplementos vitamínicos ayuda.

Muchas personas toman vitamina C, zinc, té verde o equinácea para estimular el sistema inmunitario. Pero es poco probable que estos suplementos afecten la función del sistema inmunitario, o que prevengan la infección por COVID-19, advirtió la Clínica Mayo de los Estados Unidos. En un momento, en algunos países se había puesto de moda el consumo de plata coloidal como tratamiento para la COVID-19, pero no es ni seguro ni eficaz para el tratamiento de ninguna enfermedad. Por otro lado, la oleandrina, un extracto de la planta adelfa, que es tóxica, es venenosa y no debe tomarse ni como suplemento ni como remedio casero.

No hay suficientes datos para recomendar el uso de la vitamina D para prevenir la infección con el virus que causa la COVID-19 ni para tratar la COVID-19, de acuerdo a los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud. Varios estudios recientes han considerado el impacto de la vitamina D sobre la COVID-19. Un estudio de la Clínica Mayo con 489 personas encontró que aquellas que tenían una deficiencia de vitamina D tenían más probabilidades de tener un resultado positivo para el virus que causa la COVID-19 que las personas con niveles normales de vitamina D. Se necesita hacer más investigación para determinar qué papel tendrían la vitamina D y la deficiencia de vitamina D en la prevención y el tratamiento de la COVID-19.

3- El coronavirus afecta a las personas mayores y por eso los jóvenes no deben preocuparse.

Los adultos mayores o las personas con comorbilidades como diabetes, asma o problemas cardíacos, tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones por la infección y por ende una mayor mortalidad, pero el avance de la pandemia demostró que el virus puede infectar a cualquier edad. Incluso se puede producir la muerte de niños, adolescentes y adultos jóvenes. También los jóvenes pueden transmitir el virus a los adultos mayores, y así afectar la salud de seres queridos. Por eso, personas de todas las edades deben tomar las medidas de prevención.

En el inicio de la pandemia, se empezó a tomar la fiebre como un indicador de COVID-19. Sin embargo, hoy se sabe que las personas contagiadas pueden no tener fiebre mientras cursan la infección. Este hallazgo hizo que el uso de termómetros en lugares públicos tenga una importancia relativa, ya que no permite detectar a los asintomáticos o a los que tienen síntomas leves

4- Solo las personas con fiebre pueden tener coronavirus.

La fiebre mayor a 37,5 grados es solo uno de los síntomas de coronavirus. También lo son el dolor de garganta, la dificultad respiratoria o la pérdida brusca de gusto u olfato. Si una persona tiene dos o más de estos síntomas, debe consultar al médico. Al principio de la pandemia, esos síntomas llevaban a recomendar que las personas que los manifestaban debían hacer la consulta médica.

Con el paso del tiempo, se descubrió que hay personas que sí pueden estar contagiadas y no dar síntomas (asintomáticas) o estar en el momento previo al desarrollo de los síntomas. En ambos casos, esas personas con la infección pueden transmitir el coronavirus. Se estima que 1 de cada 5 infectados son asintomáticos, pero aún el porcentaje de personas que no manifiestan síntomas continúa en estudio. Por todo, se volvió clave la identificación de quiénes son las personas que han estado en contacto estrecho con los que han recibido test positivo para COVID-19. Esos contactos estrechos pueden haberse contagiado aunque no tengan los síntomas, y por eso deben mantenerse aislados en sus casas para no transmitir el virus en caso de que se hayan infectado.

5- Las lámparas ultravioletas matan al COVID-19.

Estos aparatos sirven solo para esterilizar superficies, pero no deben utilizarse con las personas porque la radiación ultravioleta puede causar irritación en la piel. También el alcohol y el cloro pueden servir para limpiar objetos, pero no para matar al virus cuando ya entró al organismo. La principal medida de prevención relativa a la limpieza de manos es lavarlas frecuente y correctamente con agua y jabón o utilizar alcohol en gel.

6 – Hay que sacarse los zapatos al llegar de la calle

La posibilidad de que el virus se transmita por las suelas es realmente muy baja. Como medida extra, puede considerarse que los adultos se saquen los zapatos en las casas donde viven niños pequeños que gatean o juegan en el piso, para evitar el contacto en general con agentes patógenos.

El coronavirus SARS-CoV-2 puede circular en climas fríos, templados y tropicales. En enero de 2020, se pensó que el coronavirus iba solo a afectar en invierno, pero avanzó en todo el mundo y en todas las estaciones del año.

7 – El clima cálido mata al virus.

En enero de 2020, se pensó que el coronavirus iba solo a afectar en invierno. Sin embargo, la pandemia avanzó en verano y en todos los climas, incluyendo a los países de climas tropicales. El virus puede sobrevivir incluso en temperaturas más altas de 25 grados. Aunque haga frío o calor, esté lluvioso o soleado, hay que tomar las medidas preventivas recomendadas por las autoridades sanitarias.

Hoy, tras muchas horas de investigación y consensos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) recomiendan evitar eventos con mucha gente, y reuniones multitudinarias, y evitar el contacto cercano (menos de 2 metros) con cualquier persona que esté enferma o que presente síntomas o con personas no convivientes aunque no tengan síntomas. Reducir las salidas fuera de la casa especialmente si se corre el riesgo más alto de un cuadro grave por enfermedades ya existentes. Hay que usar mascarilla o barbijo de tela en lugares públicos, como la tienda, la oficina o el supermercado, donde es difícil evitar el contacto cercano con otros, entre otras recomendaciones.

Fuente: Infobae

Prensa GRC
Author: Prensa GRC

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